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¿Es usted codependiente o independiente? |
| Lukor.com |
¿Por qué casi todos nosotros dependemos de otros para confirmar nuestro valor como personas, sacrificando nuestros pensamientos, emociones, decisiones y preferencias en beneficio de alguien más?
Parece que depender de otros a quienes ponemos en muy alta consideración fuera más satisfactorio que valernos por nosotros mismos. La raíz de esta conducta reside en un momento del pasado en que no nos dimos cuenta de que teníamos alas propias y que podíamos volar solos. Consecuentemente, por miedo al abandono suprimimos nuestro propio ser, evitamos el enfrentamiento y continuamos complaciendo a aquellos de quienes dependemos.
Contrastando con esta conducta, una persona contradependiente, si siente que alguien la necesita, finge que ella no necesita a nadie y que en cambio todos la necesitan a ella.
Tanto la codependencia como la contradependencia son sistemas de defensa internos que nos resguardan y protegen de heridas del pasado y sentimientos de abandono. Ambas son disfuncionalidades y llevan a quienes las sufren hacia la insatisfacción y la depresión.
Es posible que todos nosotros dependamos de otros en mayor o menor grado. Después de todo, somos criaturas sociales que nos necesitamos mutuamente en algún aspecto. Sin embargo, cuando la dependencia llega al punto de menoscabar la alegría de vivir, se convierte en un verdadero problema que oscurece nuestro horizonte.
Vamos a pensar por un momento en esta conocida frase: "llegamos solos a este mundo y solos nos marchamos de él".
La fortaleza interior surge del respeto y el amor por uno mismo, no importa cuál sea nuestra situación o condición. Frecuentemente, ese amor por nosotros mismos no es lo suficientemente profundo y no basta para hacernos sentir respeto por nuestra propia persona.
Muchos de nuestros problemas sociales como la inseguridad, la falta de control, la codependencia, las adicciones, los desórdenes de la personalidad manipuladora, el autoaislamiento o simplemente la ira, provienen de una falta de autoestima, de autorrespeto y de amor por nosotros mismos. Entonces, reemplazamos un problema por otro.
Si se siente solo y cree que no puede amar a quien usted es, todas sus demás relaciones estarán teñidas de esa misma inseguridad hasta que usted logre sentirse amado. La inseguridad y la dependencia son problemas que están en un mismo plano. El comportamiento dependiente no es, por cierto, una excepción.
Si usted no evita que su valor como persona esté determinado por los demás, si usted no se convence de que no necesita cubrir expectativas ajenas y complacer a otros para poder ser amado, no podrá vivir saludablemente. Si toma las riendas de sus sentimientos en vez de permitir que otros decidan cómo se debe sentir, habrá comenzado a transitar el camino de la independencia y podrá valerse por sí mismo.
Aunque pueda resultar atemorizante, cortar los lazos de la dependencia es la única manera de valorarse a uno mismo. Confíe en sus emociones, ya sean de ira, felicidad, deseos de establecer lazos o de cortarlos. Así llegará a vivir esa existencia serena con la que siempre soñó.
Estas decisiones y ajustes son para su bien. Implican la autoaceptación y el amor por usted mismo. De este modo, la persona fágil que usted era, sujeta a las cuerdas de la voluntad ajena, estará ahora firmemente unida a sí misma, inmersa en autoconfianza y gozando de la independencia interior.
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