La ansiedad deriva en un trastorno

Europa Press

Cuando el nivel de ansiedad es demasiado alto se producen una serie de trastornos que se derivan de la misma. Uno de los más dramáticos es la crísis de ansiedad o ataque de pánico.

Consiste en una fulminante sensación de irrealidad en la que la persona que lo sufre cree haber perdido la cordura o incluso que va a morir de forma fulminante. Se manifiesta a través de un agudo dolor en el pecho, palpitaciones, vértigo, mareo, sensación de asfíxia, temblores, entumecimiento, escalofríos o sofocos.

Puede desencadenar otros males como la agorafobia. Después de producirse un ataque de pánico se contrae un miedo lacerante a encontrarse en lugares o situaciones en las que no hay posibilidad de escape o de ser ayudado ayudado en el caso de producirse una nueva crisis. Se manifiesta en un temor generalizado a no encontrarse acompañado de personas conocidas, a las multítudes o concentraciones de personas en poco espacio, como el transporte público, a situaciones embarazosas o comprometidas, etc.

Los ataques de ansiedad pueden derivar a su vez en fobia social. Este trastorno se confunde en ocasiones con una timidez demasiado acusada, pues consiste en un miedo persistente a las situaciones sociales en las que se debe interaccionar con otras personas. Puede producirse por una en concreto, como relacionarse con personas del sexo opuesto, mantener conversaciones, relacionarse con figuras de autoridad, o simplemente decir que no, o extenderse a varias areas del devenir cotidiano. Estas personas sufren al pensar que van a sufrir una humillación o a mostrar los síntomas físicos de su trastorno: sonrojo, temblores y sudoración excesiva.

Uno de los más frecuentes es el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Es un nivel de ansiedad demasiado alto para la situación que se está padeciendo. Las personas que lo sufren se preocupan excesivamente por la salud, el dinero, el trabajo, etc. Muchas veces estas personas son conscientes de que su preocupación no se corresponde a la importancia del problema. Este trastorno puede provocar efectos físicos como tensión muscular, molestias en el aparato digestivo o mareos.

Otros trastornos que se dan en menor medida son el trastorno obsesivo-compulsivo, uno de los más complejos, ya que se deriva de dos elementos: por una parte, las obsesiones, pensamientos recurrentes que se perciben como inapropiados y causan un malestar generalizado. Estos pensamientos no suelen tener como objeto la preocupación excesiva por la cotidianeidad. Las personas intentan ignorar u ocultarse estos pensamientos. El segundo elemento son las compulsiones: actos repetitivos que pueden ser físicos o mentales. Suelen ser consecuencia del malestar generado por las obsesiones.

Muchas veces este trastorno deriva en las fobias específicas, manifestadas a través de un elevado nivel de ansiedad ante situaciones u objetos concretos. Los más conocidos son el miedo a las alturas, a algunos animales como perros o insectos, a volar, a los espacios cerrados o a la sangre, pero pueden producirse muchos más. Suelen tener origen en una experiencia traumática pero esta regla no siempre se cumple.

El último de los trastornos más generalizados es el estrés postraumático. Se produce por la exposición a un acontecimiento traumático, que puede ser de diveros tipos. Fallecimiento de familiares, agresiones, acontecimientos como presenciar o encontrase involucrado en atentados terroristas, desastres naturales, accidentes, son causas frecuentes para padecer este trastorno. Se manifiesta cuando la persona revive repetidamente el acontecimiento o padece malestar psíquico o incluso físico ante objetos o situaciones que le recuerdan este hecho
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