El niño hiperactivo

Europa Press

Las conclusiones de un estudio sobre niños hiperactivos realizado por el jefe del servicio de Neurorradiología de la Clínica Quirón de Zaragoza, Nicolás Fayed, permitirán un diagnóstico precoz de esta patología en los tres primeros años de vida, mientras que con los métodos de diagnóstico tradicionales la confirmación del diagnóstico de hiperactividad no tiene lugar hasta los 7 o 9 años.

El estudio pone de manifiesto que los niños hiperactivos presentan una mayor cantidad de un componente bioquímico en la sustancia blanca del cerebro (que rodea los núcleos grises centrales), el metabolito N-Acetilaspartato.

La presencia del N-Acetilaspartato se puede detectar mediante una espectroscopía por resonancia magnética, prueba que actualmente se puede realizar en la Clínica Quirón de Zaragoza y que tiene una duración de unos 15 minutos. También tienen el aparataje necesario para realizarla dentro de la red sanitaria pública en el Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa.

El facultativo explicó que tras lo descubierto en este estudio, los médicos clínicos poseen ahora una prueba objetiva que se puede realizar en los primeros meses de vida para detectar de forma precoz la hiperactividad, lo que va a permitir iniciar antes el tratamiento, tanto con medicamentos (en forma de parches o de pastillas) como con terapias conductuales.

El especialista destacó la importancia de este tratamiento anticipado porque "si comienzas a trabajar con los niños hiperactivos con 3 años los resultados serán mejores que si lo hace a los 8 ó 9 años".

Fayed comentó que la hiperactividad es una enfermedad de transmisión genética, por lo que en caso de padres que hayan sufrido esta patología recomendó someter al niño a esta prueba de espectroscopía por resonancia magnética cerebral antes de los 3 años. También aconsejó la prueba para aquellos menores en los que se observen los síntomas característicos de esta enfermedad.

Fayed ha resaltado la importancia de este descubrimiento ya que hasta ahora ningún estudio había observado anomalías metabólicas en la sustancia blanca cerebral de estos pacientes.

El estudio, realizado por Fayed en colaboración con el neurólogo Pedro Modrego, del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, se ha realizado en 41 niños de entre 3 y 9 años, algunos de ellos con autismo y otros con déficit de atención e hiperactividad, a los que se les realizó una prueba de espectroscopía por resonancia magnética cerebral.

Los niños habían sido remitidos por neurólogos, pediatras y psiquiatras. En el caso del grupo de niños autistas no se detectaron anomalías significativas, mientras que en el caso de los niños hiperactivos sí se detectó un aumento de N-Acetilaspartato, pero no anomalías estructurales en el cerebro. Fayed recordó que los niños hiperactivos tiene un coeficiente intelectual normal.

HIPÓTESIS SOBRE EL AUMENTO DEL N-ACETILASPARTATO

La existencia de una mayor cantidad de N-Acetilaspartato se puede deber, según el facultativo, a un aumento de la energía celular de las neuronas. También, a un incremento de la actividad de los axones (que comunican unas neuronas con otras) por un aumento de neurotransmisores, que son sustancias que intervienen en la transmisión de los impulsos nerviosos, hipótesis que ahora se tendrán que investigar.

El trabajo ha sido publicado en el mes de mayo por la revista americana Academic Radiology, seleccionado entre 82 trabajos y comentado en la editorial de la revista científica por su interés. La prueba de la espectroscopia por resonancia magnética es la misma que Fayed efectuó en los estudios para la detección precoz del alzheimer, con la que consiguió importantes resultados.

Por lo que respecta a los trabajos realizados hasta el momento en niños hiperactivos, en su mayor parte en Estados Unidos, han mostrado alteraciones en la actividad del lóbulo prefrontal al presentar problemas de fluidez semántica y fonología. Otros estudios sobre volumetría han indicado que hay una disminución en el lóbulo frontal y del 10 por ciento de la sustancia blanca cerebral.

SÍNTOMAS DE LA HIPERACTIVIDAD

El niño hiperactivo presenta un déficit de atención sostenido, tiene retrasos en habilidades de autonomía, en el aprendizaje de la lectura, escritura, cálculo, puede tener dificultades para hacer amistades, olvida sus cosas en diferentes sitios, y suelen llegar a tener fracaso escolar.

A partir de los 9 años puede presentar problemas de conducta y comportamiento. Además, el 30 por ciento de estos niños son drogadictos en la primera juventud, mientras que en el resto de la población sólo un 9 por ciento llega a serlo. Por este motivo, el especialista incidió en la necesidad de detectar cuanto antes a los menores hiperactivos, para poder tener así mejores resultados en el tratamiento.

En relación con este último explicó que, además de la prescripción de medicamentos, hay que enseñarles a adquirir unas normas de conducta, a mejorar su autoestima, y a controlar su impulsividad y agresividad. Asimismo, continuó, es preciso que tengan un tratamiento educativo especial, así como el control del rendimiento escolar, para lo que se requiere de la participación de padres, profesores, psicólogos y pediatras.

El facultativo comentó que la hiperactividad afecta al 5 por ciento de los niños al nacer y se suele manifestar a los 3 ó 4 años, aunque muchos de quienes la sufren se quedan sin diagnosticar.

Las causas de la enfermedad pueden ser biológicas --factores neurológicos, retraso madurativo, factores genéticos, déficit de yodo en la gestión-- y ambientales --alimentación, alergias, clima familiar o el consumo de tabaco de la madre durante el embarazo--.

El especialista indicó que el déficit de atención y la hiperactividad siempre van unidos, y el primero es un factor crónico, que se sufre de por vida, mientras que el exceso de actividad motora se mitiga bastante o desaparece en la adolescencia.