Expertos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) han detectado aumento de embarazos ectópicos en España en los últimos años debido a factores como las nuevas técnicas de reproducción asistida, las enfermedades inflamatorias pélvicas o la mayor edad de las embarazadas, según datos reflejados en el Documento de Consenso de la SEGO 2004, patrocinado por el laboratorio Schering.
La edad es otro de los factores de riesgo para padecer un embarazo de este tipo. El documento de consenso refleja que las mujeres de 40 años o más presentan un riesgo de 5,7 frente al 2,1 de las pacientes de entre 35 y 39 años, comparadas con la frecuencia encontrada en sus pacientes de 25 a 29 años. El tabaquismo constituye un factor más de riesgo junto con la utilización de DIU.
El embarazo ectópico se produce cuando el óvulo fecundado anida fuera de la cavidad uterina provocando hemorragias, cuadros clínicos graves, pérdidas embrionarias o incluso muertes maternas en el primer trimestre de gestación.
Más del 95 por ciento de estos embarazos se localizan en la trompa uterina, un 2,5 por ciento de implanta en los cuernos uterinos y otro 2,5 se reparte entre el ovario, el cérvix y la cavidad abdominal.
En cuanto a los síntomas de esta patología, vienen determinados por la hemorragia y el dolor en una paciente generalmente amenorreica. Sin embargo, hasta en el 40-60 por ciento de los casos, el proceso es asintomático por lo que es imposible saber cuantos embarazos ectópicos se resuelven espontáneamente.
El dolor abdominal o el sangrado vaginal en el primer trimestre son síntomas de este tipo de embarazo pero son poco sensibles y específicos ya que la mayoría de las mujeres con estos síntomas tienen embarazos intraútero. Por tanto, los signos más comunes, además de las naúseas o el aumento de la sensibilidad mamaria propias de la gestación, son la amenorrea, el dolor abdominal y las metrorragias.
Con todo esto, y a pesar del incremento en la incidencia del embarazo ectópico, la mortalidad asociada a él, según los expertos, ha disminuido significativamente gracias al perfeccionamiento de la técnica que permite un diagnóstico precoz, antes de la ruptura de la trompa, y que posibilitan un tratamiento extrahospitalario.
PRESERVACIÓN DE LA FERTILIDAD
En lo que respecta al tratamiento, puede ser quirúrgico -con cirugía radical o conservadora-, médico -con administración de sustancias capaces de causar la lisis del trofoblasto ectópico-, o bien adoptar una conducta expectante.
Dependiendo del tratamiento que se adopte, se preservará o no la capacidad reproductiva de la mujer. En los últimos años, la realización de tratamientos más conservadores han mejorado este aspecto, aunque entre un 20 y un 60 por ciento de pacientes que han tenido esta embarazo pueden presentar infertilidad.