Un estudio alerta del alto porcentaje de fumadores entre los jóvenes europeos

Europa Press

Un 15 por ciento de los jóvenes de 35 países europeos ha fumado al menos un cigarrillo a la edad de 11 años, prevalencia que se incremente hasta un 62 por ciento a los 15 años, según revela el estudio europeo 'Hábitos de salud de los niños en edad escolar', que analiza el comportamiento de los adolescentes fumadores.

Entre sus conclusiones, el informe destaca que en muchos países de la UE el tabaquismo se ha convertido en un grave problema: Lituania, Letonia, Estonia, República Checa, Polonia y Hungría forman parte del grupo de 12 países con mayor porcentaje de jóvenes fumadores. "Estos resultados son especialmente alarmantes, ya que el iniciarse prematuramente en el hábito de fumar es una de las principales causas de tabaquismo en la edad adulta y guarda relación con un mayor consumo de cigarrillos", añade.

Por otro lado, la proporción de jóvenes fumadoras sigue aumentado en varios países y regiones y parece existir un patrón geográfico en las diferencias de sexo entre los fumadores, especialmente en el grupo de más edad. Así, en los países del este, el número de chicos que fuman es superior al de chicas. Las diferencias de sexo son mínimas en países del centro y sur de Europa, mientras que en los países del norte y oeste de Europa, las chicas que fuman superan en número a los chicos. En cualquier caso, los chicos tienen más probabilidades de empezar a fumar antes que las chicas.

En cuanto a la iniciación al tabaco, ésta tiene lugar durante los primeros años de la adolescencia, ya que fumar empieza a menudo como un hábito social y son los amigos los que proporcionan los primeros cigarrillos. "La aprobación o desaprobación del tabaco por parte de los padres es de vital importancia, así como la influencia de amigos y hermanos. Los jóvenes que tienen amigos y familiares fumadores tienen más probabilidades de empezar a fumar", añade el estudio.

ACTO DE REBELDÍA

Junto con ello, los responsables del estudio consideran que fumar también constituye un acto simbólico de rebeldía con el que se pretende transmitir el mensaje de que se es lo suficientemente mayor y maduro. Los niños que se sienten atraídos por esta demostración adolescente de madurez o rebeldía suelen proceder de medios sociales con mayores porcentajes de fumadores en padres, hermanos y amistades, así como de colegios donde se fuma. Los niños en riesgo de empezar a fumar también suelen mostrar una baja autoestima, pobres resultados académicos y un entorno social degradado.

El acceso sin trabas al tabaco, la exposición a la publicidad y los esfuerzos limitados por controlar el tabaquismo son factores externos que también fomentan el hábito entre los más jóvenes, según los investigadores.

Ante esta situación, consideran que aumentar el precio de los cigarrillos es especialmente eficaz a la hora de prevenir el tabaquismo entre los jóvenes y de reducir el consumo de cigarrillos entre los fumadores. La prohibición de vender tabaco a menores y las políticas que restringen el consumo de cigarrillos en los colegios y cualquier otro edificio público o centro de trabajo también han demostrado su eficacia.

AYUDA ADAPTADA A LOS JÓVENES

Además, los fumadores jóvenes necesitan ayuda para dejar de fumar adaptada a sus necesidades, por lo que son necesario, a su juicio, programas de prevención que empiecen a edades tempranas (guarderías, educación primaria) y continúen a lo largo del sistema educativo.

En esta línea, el programa "Clase sin humo" (SFCC; www.smokefreeclass.info) es un concurso paneuropeo para luchar contra el tabaquismo que se desarrolla en las aulas de los colegios. La clase se compromete a no fumar durante seis meses y la que lo consigue obtiene atractivos premios. El primer premio consiste en un viaje a uno de los países participantes. Esta iniciativa se ha llevado a cabo en 17 países europeos y han participado más de 28.000 aulas en el curso escolar 2004-2005.

En España el programa tiene presencia en 11 de las comunidades autónomas españolas y ha contado con una participación de 25.000 escolares en el curso 2004-2005. Los estudios realizados para evaluar la eficacia del programa indican un efecto a corto plazo que contribuye a retrasar el momento en el que los alumnos empiezan a fumar.
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