Enseñar a tu hijo autista a usar el baño

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Puede resultarte tremendamente costoso enseñar a tu hijo autista a dejar de usar pañales y comenzar a usar el lavabo. Sin embargo, es muy necesario para él y un paso muy importante en su desarrollo. Puede incluso generar un sentimiento de hastío, de cansancio en los padres, pero no siempre tiene que resultar así, con un poco de esfuerzo y comprensión.

Lo primero que tienes que entender es que algunas de las reglas universales en las que hay que centrarse a la hora de enseñar a ir al baño a un niño normal, no son las mismas que para un niño autista. En vez de eso, requieren una adaptación progresiva. Hay que recordar que la paciencia y determinación son muy importantes a la hora de acometer esta tarea. No será nada fácil y llevará un largo y difícil trabajo.

Otra cosa que necesitas recordar es que los niños autistas no reaccionan ante los premios o refuerzos positivos como podrías esperar de un niño que no esté afectado por el síndrome. Si no puedes confiar en una reacción positiva, es mejor que abandones esta táctica del refuerzo positivo.

Lo que sí es muy importante es que te tomes el tiempo necesario para comunicar a tu hijo la importancia de usar el baño, ya que un niño con autismo no comprenderá fácilmente la importancia del asunto. Una forma muy inteligente de conseguir esto sería utilizar referencias visuales en lugar de verbales. Podrías comprar cartulinas de colores, o posters, pero en cualquier caso es vital hacerle entender por qué los niños y niñas mayores hacen sus cosas en el baño, lo que puede ser un concepto algo complicado para un niño autista.

Otro obstáculo que podrías encontrar es el hecho de que un niño con autismo tiene dificultades acerca de cuando tiene que ir al baño. Esta es probablemente la razón número 1 de" accidentes" relacionados con este asunto. La mejor manera de superar esto es establecer una rutina. Usando un reloj, lleva tu hijo al baño a la misma hora todos los días. No debería ser tan complicado, ya que los niños autistas son propensos a llevarse bien con las rutinas.

A pesar de que debes ser persistente, debes tener en cuenta también que los niños autistas no son demasiado receptivos a la hora de introducir cambios en sus vidas. Así que no te deprimas si no obtienes los resultados que quieres a corto plazo. Si tu hijo no reacciona ante una estrategia en concreto, no seas obtuso y cambia a otra distinta. Si te muestras dispuesto desde el principio, puedes ayudar sobremanera a tu hijo en su propio desarrollo personal tanto físico como mental.

Sigue los consejos que damos arriba, sé flexible en tus acercamientos a tu hijo, y persistente, y conseguirás los resultados que buscas.
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