1. Lo primero de todo, elimina de tu dieta y de tu cesto de la compra la comida basura.
Ir al supermercado sola es la mejor forma de hacer la compra ya que, son los hijos los que nos obligan a comprar comida basura. De acuerdo, hay que echarle la culpa a alguien, ¿no?.
Comprar sola nos enseña disciplina y, una vez que te hayas acostumbrado, comprarás sin esfuerzo unicamente comida necesaria para mantener una salud óptima.
2. Bebe agua o leche en lugar de refrescos con gas.
Puedes seguir disfrutando de este tipo de bebidas cuando sales pero es necesario que reduzcas la cantidad que consumes. En casa o por la calle, bebe agua, además de reducir calorías y ahorrar dinero, eliminarás toxinas. Y no te fíes de las bebidas light.
Lee las etiquetas y los ingredientes de los alimentos, es ahí donde se encuentran escondidas las perjudiciales grasas.
Los niños e incluso los adultos, necesitan consumir leche y productos derivados en su dieta diaria. Te ayudarán a sentirte más fuerte y te aportarán calcio, bueno para los huesos y los dientes, además de ayudarte a dormir mejor gracias a sus propiedades relajantes. Recuerda el consejo: bebe un vaso de leche caliente antes de dormir.
3. Compra fruta en grandes cantidades
Cuando sea temporada, compra fruta en grandes cantidades y congela las piezas que sobren para tenerlas cuando se pase la temporada de algunas de ellas. Lávalas bien, sécalas con cuidado y congélalas en pequeños paquetes de plástico.
Puedes comprar manzanas en temporadas y no congelarlas, simplementes conservarlas en una bolsa de plástico dentro del frigorífico. Te durarán semanas.
4. Las carnes y las judías son una gran fuente de salud
Son las mejores fuentes de proteinas. La carne magra o sin grasa es más cara que la que tiene mucha grasa pero, ahí va un consejo: compra la más barata y hazla en una sartén con un poco de agua, la grasa se quedará flotando en ella. Después, escurre la carne en un plato al que, previamente, habrás puesto un trozo de papel absorvente. Este papel absorverá el resto de grasa de la carne y conseguirás tu propia versión de carne magra.
Las judías son también una buena opción de cubrir las necesidades de proteinas a un bajo precio. Pero la marca más barata también.
5. Consume judías como sustitutivo en comidas
Deberías sustituir la carne por judías de vez en cuando. Hay muchas formas de prepararlas, hervidas, rehogadas, con jamón, ajo, huevo, etc.
6. Visita la pescadería en el mercado
Si vives en una zona costera o en una zona donde abunde el pescado, hazlo parte esencial de tu dieta. Si lo compras en la lonja directamente, te ahorrarás un dinerito y, sin lo pescas tú mismo, aún más.
Agua, agua y más agua
Debes integrar en tu dieta productos con alto contenido en agua. Sandía, ensaladas, etc. El agua es un elixir natural y una fuente de vida para el cuerpo.
Comer sano es un estilo de vida del que no te arrepentirás. Y ahora ya sabes que no necesitas mucho dinero para ello.
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