SANTIAGO DE COMPOSTELA, 12 (EUROPA PRESS)
Las personas mayores deberían tomar un vaso de agua cada hora si este verano llega una ola de calor como la del año pasado, según recomienda el especialista Manuel Amigo, del Servicio de Coordinación e Calidade da Saúde Pública de la Xunta de Galicia.
"Los ciudadanos deben saber que un calor excesivo mantenido durante muchos días puede tener efectos en la salud", advirtió, en declaraciones a Europa Press, este experto, quien subraya que son particularmente vulnerables las personas de más de 65 años de edad, los niños con menos de cinco años, y, en general, aquellos enfermos con padecimientos crónicos de índole cardiovascular o causados por la diabetes, la hipertensión o la obesidad, entre otros factores.
Amigo explica que la prevención "fundamental" en circunstancias de fuerte calor es "beber líquidos", sobre todo agua, porque el síntoma principal del organismo ante temperaturas extremas es la pérdida de líquido, a través de la sudoración.
Asimismo es preciso evitar la exposición al sol en las horas centrales del día e intentar en lo posible permanecer en lugares a la sombra o donde la temperatura no sea tan elevada.
FRACASO ORGANICO
De lo contrario, "pueden aparecer situaciones que van desde un sofoco, que se soluciona bebiendo sin menor problema, hasta problemas que implican un verdadero compromiso de múltiples sistemas del organismo, lo que se llama insolación o golpe de calor".
El golpe de calor, precisa, significa "un fracaso de los sistemas del organismo para mantener la temperatura adecuada, lo que, puede llegar a provocar, en los casos más graves y si no se actúa a tiempo, secuelas irreversibles, e incluso la muerte".
Otra de las recomendaciones "prioritarias" para mantener una buena prevención ante el fuerte calor es tomar sales minerales, que se pierden con el sudor. De ahí que lo idóneo sea combinar el agua con zumos, frutas o verduras, aunque también, en su defecto, se puede recurrir a las bebidas refrescantes preparadas para deportistas.
Sin embargo, no son recomendables ni los típicos refrescos azucarados ni ningún tipo de bebida alcohólica, puesto que, aunque en el momento de ser ingeridos pueden refrescar, obligan al organismo a metabolizar, con el efecto posterior de que realmente acaban elevando la temperatura del cuerpo.
NO OLVIDAR A LOS MAYORES
En el caso de las personas mayores existe un problema añadido al hecho de que su organismo sea en sí más vulnerable. Se trata de que el mecanismo de la sed, que nos demanda líquido de repuesto cuando sudamos, ya no funciona tan bien como entre los jóvenes, sino que está "adormecido".
De ahí que se produzcan "casos de deshidratación verdaderamente importantes" en ancianos que ni siquiera han sentido previamente sed. Por tal motivo, "es una medida interesante" que las personas de edad avanzada tomen un vaso de agua cada hora cuando el calor aprieta de forma intensa.
Además, es conveniente que los familiares, amigos o vecinos de los ancianos que viven solos "estén un poco encima de ellos" cuando las temperaturas son muy altas, ya sea llamándoles por teléfono para interesarse por ellos, o incluso tocando al timbre de la vivienda para preguntarles cómo se encuentran.
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