El farmacéutico José Javier Elizondo presenta una tesis en la UPNA sobre los habitos de salud de los vecinos de la capital navarra
PAMPLONA, 15 (EUROPA PRESS)
La población de Pamplona presenta un desequilibrio nutricional, con un consumo excesivo de proteínas y grasas, mientras que la ingesta de glúcidos y fibra está por debajo de las recomendaciones. A ello se une que un 67,4 por ciento de la población de esta ciudad es sedentaria.
Pero, aunque la falta de actividad física es más frecuente en mujeres y personas de mayor edad, las primeras tienen estilos de vida más saludables. Así, en los varones un 42,4 por ciento tiene sobrepeso y un 6,1 por ciento obesidad, mientras que en mujeres estas cifras se reducen hasta un 16,5 y 3,2.
Así concluía el farmacéutico José Javier Elizondo Armendáriz (Pamplona, 1967) su tesis doctoral "Estudio de los hábitos de salud en la población de Pamplona", presentada en la UPNA y que recibió la calificación de sobresaliente cum laude.
En el estudio se trataba de conocer el patrón de consumo, así como los hábitos y conocimientos alimentarios en la población de Pamplona. También se analizaba la distribución de otros hábitos de salud como el ejercicio físico, y el consumo de alcohol y de tabaco. También se analizaron las desigualdades en el patrón alimentario y en otros hábitos de salud, según las variables socioeconómicas.
Elizondo concluye que existe en la población de Pamplona un desequilibrio nutricional. Se consume un excesivo aporte de proteínas y grasas, mientras que la ingesta de glúcidos y fibra está por debajo de las recomendaciones. Sin embargo, se da un uso mayoritario de aceite de oliva (63,9), acorde a un patrón de dieta mediterránea, así como una utilización más frecuente de mayonesa industrial (57). Asimismo destaca un alto porcentaje de personas con un horario fijo de comidas (86,4).
Otra característica peculiar de la población de Pamplona es su alto índice de inactividad. El sedentarismo aumenta con la edad, disminución del nivel de estudios y se ve reducido en las personas solteras. En mujeres, aumenta el estilo de vida sedentario al reducirse el nivel profesional.
Así, el 67,4 por ciento de las personas entre 18 y 65 años de la población de Pamplona, presenta un estilo de vida bastante sedentario. El problema se ve agravado además en determinados grupos, como entre las mujeres (76,6), individuos entre 55 y 65 años (80,3 y 86,3 en varones y mujeres, respectivamente), y con estudios primarios (73,4 y 83,2). En cambio, los jóvenes son los que más ejercicio realizan. Sin embargo, todos los estilos de vida saludables son más frecuentes en las mujeres.
La capacidad económica no conlleva grandes desigualdades en los estilos de vida. Y un 42,4 por ciento y un 6,1 por ciento de los varones presenten sobrepeso y obesidad, respectivamente, mientras que en mujeres estas cifras se reducen hasta un 16,5 y 3,2.
MAYORES Y FUMADORES
Estos resultados se van a publicar en una revista científica. El autor apuesta por la promoción de la actividad física entre las personas jóvenes, las mujeres sin estudios universitarios y los varones casados y fumadores. "También se debería fomentar la realización de actividad física moderada en las personas de mayor edad, de manera que en todos estos grupos se llegara al objetivo de acumular al menos 30 minutos de actividad física moderada en casi todos, o mejor todos, los días de la semana", recomienda
Del estudio se desprende que los hábitos alimenticios de fumadores, "son peores, con un menor consumo de frutas, verdura, fibra y vitaminas". Un 37 por ciento de la población es fumadora y un 27,8, ex fumadores. Otra publicación abordará el consumo de alimentos según el hábito tabáquico.
Los resultados demuestran "un consumo menos saludable de alimentos y nutrientes en los fumadores". Además, recuerda la estrecha relación existente entre tabaco, alimentación y enfermedad cardiovascular y cáncer.
Con datos más concretos, José Javier Elizondo afirma que "entre los varones, los fumadores presentan unos hábitos alimentarios peores, con un menor consumo de fruta y vegetales, carne de pollo y pescados, mientras que el consumo de carne de cerdo y de mantequilla se ve incrementado".
El consumo más sano se da en los ex fumadores, con un mayor consumo de fruta, vegetales, carne de pollo y pescados. Las diferencias en el patrón de consumo de alimentos son algo menores en las mujeres, al contrario de lo observado en otros estudios. No obstante, se pone de manifiesto que las fumadoras consumen menores cantidades de fruta y pescado blanco. Y en ambos sexos, las cantidades de alcohol ingeridas se incrementan en las personas fumadoras.
Por todo ello, avanza el investigador que "sería deseable además que la población de riesgo, en este caso los fumadores, tuviera hábitos alimentarios más saludables para atenuar el efecto del tabaco".
Por último, en la tesis se interrogan sobre cómo percibe la población de Pamplona su estado de salud. En este aspecto, aunque aproximadamente el 9 de la población declara haber padecido alguna enfermedad de más de seis meses en los últimos dos años, "un 71 por ciento de la población percibe favorablemente el estado de su salud".
Mujeres, jóvenes, solteros y personas con nivel de estudios y profesional alto son los que mejor se siente. No fumar y no consumir alcohol son los aspectos más valorados para cuidar la salud.
Por último, la salud percibida es mejor en el grupo que consume más frutas, lechuga y lácteos, mientras que empeora en los consumidores de carne de cerdo y embutidos. Además dicha percepción también mejora con la regularidad en el horario de las comidas y el incremento de la actividad física.
CURRICULUM
José Javier Elizondo Armendáriz (Pamplona, 1967) es licenciado en Farmacia por la Universidad de Navarra y en Ciencias Económicas por la UNED, carrera por la que recibió el Premio Extraordinario Fin de Carrera 1999-2000. Especialista en Farmacia Hospitalaria, ha trabajado en distintos hospitales de Navarra, Guipúzcoa, Vizcaya y Zaragoza. Desde el pasado año es F.E.A en Farmacia Hospitalaria en la Clínica de Rehabilitación de Salud Mental de Pamplona.
Además ha formado parte de la Comisión de Farmacia y Terapéutica del Servicio Aragonés de Salud entre los años 2002 al 2003. También es miembro del Grupo de Investigación de Epidemiología de la Universidad Pública de Navarra. Fruto de estos trabajos ha escrito cinco publicaciones en revistas científicas y es autor de dos comunicaciones presentadas en Congresos. Para estos trabajos ha contado con ayudas del Gobierno de Navarra.
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