La Madre Superiora estaba mosqueada con el comportamiento de una novicia, que todas las noches se iba a su celda con una palangana de agua. Una noche decidió espiarla, miró por el ojo de la cerradura, y encontró a la novicia en pelotas, lavándose; el coño, y decía:
- ¡Toma, toma! Hambre pasarás, pero lo que es sed...
- Va una chica guapísima a confesarse, y le dice al cura:
- Padre: Me acuso de que estoy enamorada.
- El cura le dice: Eso no es pecado, hija mía.
- Pero es que tengo unas ganas locas de hacer el amor con ... ¡Y además, de quien estoy enamorada es de usted!. ¿Cree que me salvaré?
- ¡Hoy te salvas porque tengo ahora un entierro! que si no ...
La fila de monjas esperando entrar al cielo va pasando por
el guardian San Pedro. A la primera San Pedro le pregunta:
- Hermana Ines, ¿ha tocado Ud. un miembro masculino alguna vez?
Contestó ella que sí, pero sólo lo toco con un dedito.
- Pues Hermana, lava aquel dedo aquí en el agua bendita, y entra...
Llega la segunda monja y San Pedro le hace la misma pregunta.
- Pues sí -responde la Hermana Dolores- lo frote con la mano.
Le habló San Pedro:
- Hermana Dolores, lava la mano en el agua bendita y entra.
De pronto llega corriendo y empujando la Hermana Cantalicia y se mete
al frente en la fila.
- ¿Por qué tanto apuro hija mia? le pregunta San Pedro y ella responde:
- Pues si tengo que hacer gárgaras con esa agua bendita quiero hacerlo
antes que la Hermana Pilar se lave el culo.
En un convento, una monja le dice a la madre superiora:
- Madre, fíjese que estoy embarazada.
- No te preocupes, hija: te vas del convento y vuelves dentro de dos años.
Al dia siguiente, otra monja llega con la misma plática, cosa que preocupa
a la Madre Superiora; sin embargo, le da la misma solución que a la monja
que llego un dia antes. Un dia la Madre Superiora cita a reunion a las Monjas
del Convento...
- Hermanas -les dice- por un problema de mujer que tengo, me voy a retirar dos
años del Convento, pero apenas regrese voy a descubrir al desgraciado que
está llenando de semen las velas del convento.
En la epoca del imperio romano, un cristiano es arrojado a la arena del
circo donde un león le espera. El cristiano corre del animal que le persigue,
pero pronto se ve agotado; se para, se arrodilla, pone los brazos en cruz y dice:
- ¡Señor, convierte a este león en un cristiano!.
El leon, de pronto, se para, se arrodilla, eleva su enorme cabeza al cielo y dice:
- Señor, bendice los alimentos que vamos a tomar.
Va uno a confesarse a la iglesia:
- Padre, Padre, confieso que me toco la pilila.
- Vamos a ver hijo, ¿cuántos años tienes?
- 25.
- Pues creo que ya tienes edad para tocarte la polla, ¿no?