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Chistes de viejos

Un viejo se está muriendo. Alrededor del lecho poco a poco empieza a surgir una discusión.
- ¡Vamos a alquilar un carro fúnebre para llevarlo con decencia! - dice la vieja.
- ¡No creo que se debe gastar tanto dinero! Yo puedo llevarlo en la camioneta del vecino, si me la presta, - dice el hijo del viejo moribundo.
- ¿Y por qué no lo llevamos al hombro? - pregunta el vecino -. El casi no pesa nada.
Por fin el moribundo reune el resto de las fuerzas que le quedan, y dice:
- Si ustedes me ayudan a bajar, tal vez yo llego al cementerio por mi cuenta...
Un viejillo iba caminando por un parque cuando escucha una voz que le dice:
"Escucha, y mira acá abajo, soy una sensual princesa, especialista en los placeres de la carne, una horrible y envidiosa bruja me transformó en una ranita, pero con un beso tuyo seré nuevamente una mujer deseosa de compañía, con hambre de lujuría, podría hacerte el hombre más feliz sobre la tierra".
El viejillo miró a la ranita, se agachó y la tomó con una mano y se la echó en le bolsillo. La ranita se asomó muy sorprendida por la actitud del viejo y le dijo:
- ¿Pero... acaso no me vas a besar?
Y el viejillo le contestó:
- Mira... A la edad mia me hace mas gracia una ranita que habla que una maniática sexual.
 
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