Napoleón Bonaparte
Corrían los años 1800 recien entrados, cuando cierto personaje, mano al pecho y meñique en la
oreja cual loco de manicomio, decidió subir al poder en el caos que reinaba en la recién constituida
República Francesa. Rápidamente cautivó a las masas, debido al gran poder de convinción de la ya
archiconocida guillotina.
Como todo gran hombre, tuvo por detrás una gran mujer que le apoyó. De hecho, fue una mujer que estuvo por detrás de
muchos grandes hombres... y por delante... y por más posiciones que no comentaremos, ya que para esas cosas ya estan otras
páginas. Gracias a esta gran mujer,todos los gabachos estaban ansiosos por servir a su patria.
Además, Napoleón era un tío listo, ya que 100 años antes que Einstein, descubrió la Teoría de la Relatividad
, lo cual queda
plasmado en su archiconocida frase:
-Vísteme despacio que llevo prisa Desgraciadamente, sus quehaceres de gobernante le impidieron publicar sus
descubrimientos.
Napoleón tenía todo lo que se podía desear: inteligencia, una gran mujer, un poderoso ejército, un país... Pero Napoleón quería más.
Habiendo oído hablar del famoso jamón ibérico,
y sobre todo de esos pedazo de vinos de la ribera del Duero, decidióse a conquistar la Hispania, como
ya antes habían hecho tantos otros (original el tío,¿eh?)
Poco a poco, empezó a entrar en la Península, y, aunque no le pillaba de paso, aprovechó para apuntarse
media Europa a su mandato, por lo que decidió que ya puestos, podría hacerse mandar Emperador, lo cual hizo
ipso facto. Toda Europa le admiraba y respetaba. Un vasto Imperio se extendía desde Moscú hasta... Móstoles,
hasta que exactamente un 2 de Mayo de 1808, el pueblo despertó (no se sabe si del letargo o de la resaca,que ya les duraba tiempo)
y como la gente tiene muy mal despertar, se lió la cosa.
Cuenta la sabiduría popular que la mayor causa de ésta revuelta está en la gran aficción de José Bonaparte (alias Pepe Botella)
al liquido elemento por antonomasía (uséase, el vino) que hizo bajar las reservas de forma solo comparable a como baja el agua de las
presas en tiempo de sequía. Sea como fuere, ese 2 de Mayo, hubo ostias a mansalva para todos, pero todo acabó rápidamente
con unos fusilamientos, hecho recogido por un reportero gráfico de la época, un tal Paco Goya.
A pesar de haber sido sofocada la primera revuelta, fue el comienzo del fin de Napoleón, pues rápidamente surgieron otros movimientos
rebeldes, con Curro Jiménez y el Algarrobo a la cabeza, seguidos de Agustina de Aragón y su ejército de tambores de Calanda, que no matan, pero
después de una hora dan un dolor de cabeza que te cagas.
Y como a perro flaco todo son pulgas, resulta que en Rusia de repente empezó a hacer frío, lo cual hizo que
su Imperio también menguara por el Este. Todo esto se remató con la famosa batalla de Waterloo, en la que también le dieron p'al pelo, y hubo de
acabar sus días recluido en una Isla por ahí perdida en medio del mar (algo así como Sealand).
Y como se murió, no se puede decir más, asín que lo dejo aquí.
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