El Palacio de Sástago de Zaragoza acoge a partir del 22 de diciembre y hasta el próximo 21 de febrero la exposición retrospectiva "Ricardo Santamaría (1947-2004) La expresión de la libertad", una muestra que "pretende proporcionar al espectador una visión de conjunto sobre el apasionante itinerario artístico --más de cincuenta años de labor ininterrumpida-- seguido por este creador".
Así lo explicó en rueda de prensa la diputada de Cultura de la Diputación de Zaragoza, Cristina Palacín, quien consideró que "hasta hoy no se ha estudiado en profundidad la figura de Santamaría". Además, destacó que esta muestra "permite contextualizar la obra del creador aragonés e indagar en sus actividades".
De igual modo, señaló que las obras de Santamaría "recrean los valores eternos de lo aragonés, uniendo vanguardia y tradición", y manifestando la "independencia, la libertad creativa y la concepción del arte como actividad competitiva" que caracterizan al artista. Finalmente, Palacín apuntó que la producción artística de Santamaría confluye "en torno a su interés estético y social, siempre en constante experimentación".
La muestra se estructura en torno a la idea de dos vidas, una española, llena de esperanzas, luchas y frustraciones, y otra francesa marcada por la dura experiencia de la separación y el exilio --emigró a París en 1967--, pero también por un amplio desarrollo personal, según explicó el comisario de la exposición, Juan Ignacio Bernués.
Así, una serie de obras traducen una historia estrechamente ligada a Zaragoza en el contexto de la dictadura, "unos tiempos difíciles para aquellos artistas concienciados de la necesidad de crear en completa libertad y es muy representativo de ello la serie 'Diarios íntimos'", destacó.
Bernués recordó asimismo que Santamaría fue el impulsor y principal dinamizador del "Grupo Zaragoza" (1961-1967), un colectivo artístico no sólo de plásticos, sino también de poetas y cineastas, que "configuran una de las más originales aportaciones aragonesas a la historia del arte español del siglo XX".
"BELLEZA DE LO HUMILDE"
De igual modo, Bernués destacó el carácter "extremadamente artesanal" de las piezas de la muestra, que proponen una "belleza de lo humilde". Asimismo, indicó que las esculturas exentas se configuran a "escala humana" y destacó la "enorme heterogeneidad" de la muestra, repleta de "dinamismo y de vida".
Las esculturas y los relieves están creados con materiales "muy pobres, reaprovechados, rescatados de las escombreras o de los contenedores". "Si nos fijamos bien en como están realizados, podemos ver cómo algunos de estos relieves son un simple panel de madera industrial que gracias a un trabajo sumamente sensible del artista, consiguen el milagro de expresar todo un mundo de sentimientos, sensaciones e ideas", agregó Bernués.
En la misma línea se manifestó el pintor y sobrino de Santamaría Jesús Villanueva, quien explicó que "Santamaría trabaja con lo más sencillo que encuentra, como, por ejemplo, cajas de embalaje de fruta del mercado, y les da color", de forma que "hacer vivir a objetos que se habían tirado por desuso".
Villanueva opinó asimismo que Santamaría no puede ser definido como un artista que se ajuste a una disciplina concreta, ya que "ha cultivado todas las técnicas posibles".
El artista ha seguido trabajando en Francia y desde hace algunos años viene desarrollando un interesante proyecto didáctico en las sucesivas asociaciones impulsadas junto a su mujer, Marguerite Staels, en Francia: L'Arbre de L'Epte en Sainte-Génevieve-les-Gasny (Eure) y Elvira1, esta última en la pequeña villa francesa de Prayssac (Lot).
En el campo del ensayo literario, son especialmente importantes por su carácter testimonial y hondo sentido crítico y reivindicativo, los dos ensayos de carácter misceláneo que el artista ha publicado hasta la fecha, "El grito del silencio", en 1980, y "20 años de Arte Abstracto. Zaragoza 1947-1967", en 1995, cuyos contenidos se ven enriquecidos con interesantes aportaciones sobre sus propias experiencias en unos tiempos difíciles.
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