Los Amantes de Teruel

Europa Press

La tradición histórica de los Amantes de Teruel, que se ha transmitido de generación en generación durante más de ocho siglos, ha sido recopilada y analizada en un completo ensayo histórico titulado "Los Amantes de Teruel. La tradición y la historia", una verdadera 'enciclopedia' que intenta "fijar la estabilidad de la tradición oral desde el momento en que sucedió la historia".

Así lo explicó hoy en rueda de prensa el autor de la obra, José Luis Sotoca, un experto en libros antiguos, tasador y director de varias casas de subastas, que aborda en este ensayo la historia de los Amantes desde todas las perspectivas posibles, desde el análisis de los más remotos documentos, hasta las últimas manifestaciones artísticas.

Sotoca ha dedicado cerca de cinco años a la elaboración de este extenso tratado sobre los Amantes de Teruel, un tema "muy sugestivo", según reconoce el autor, ampliamente desarrollado a lo largo de los capítulos que componen el libro, en el que se recogen referencias literarias, teatrales e históricas de los Amantes.

Así, el primer capítulo trata de analizar los principales documentos que atestiguan la veracidad de la tradición, como la Relación anónima o el asiento notarial de Yagüe de Salas, extraído de su protocolo de 1619, en el que Yagüe de Salas introduce un documento de 'letra antigua' encontrado por él mismo en el archivo pequeño de la ciudad, que sitúa la historia de los amantes en 1217.

Una reciente hipótesis, propuesta por Fernando López Rajadel, sostiene que este documento pudiera haberse desglosado del códice número 353 de la Biblioteca de Cataluña, en Barcelona, manuscrito que data de 1458 y "cuyos giros sintácticos y filológicos son iguales al papel encontrado por Yagüe de Salas".

REFERENCIAS LITERARIAS Y TEATRALES

También recopila Sotoca las referencias literarias a los Amantes, como la existente en la obra de amor cortés "Triste deleitación", un documento que data de 1458, escrito en castellano con rasgos catalanes, en el que se cita en el paraíso de los enamorados a "Marcilla y su dama". También alude a la obra de Pedro de Alventosa, Pedro Laynez o a la "Silva tercera a Cintia" del poeta Antonio Serón.

Las mayores aportaciones teatrales a la historia de los Amantes llegaría en el Siglo de Oro, de la mano de Tirso de Molina y Juan Pérez de Montalbán. "Éstos son los primeros autores que introducen modificaciones en la historia, como es cambiar el nombre original del amante --Juan Martínez de Marcilla-- por Diego", señaló Sotoca.

Fruto de la gran popularidad alcanzada por la obra de Montalbán, aparecerán las primeras parodias de la historia de Diego e Isabel, con las que "la distorsión de la tradición llegará a su culmen". Posteriormente, los autores románticos del siglo XIX volverán a dignificar el relato.

Finalmente, Sotoca recoge documentos de cronistas e historiadores, y reproduce en una antología las obras de Serón, Bartolomé de Villalba y Estañá, Pedro Laynez, Jerónimo de Huerta, Yagüe de Salas y el texto teatral de la celebración de las Bodas de Isabel de Segura, que desde 1997 se representan en Teruel.

Además, el libro de Sotoca ofrece una extensa bibliografía de los Amantes. "Hay entre 350 y 400 libros escritos sobre Isabel y Diego", señaló el autor, y aclaró que la leyenda es conocida en toda España y, además, hay referencias en diversos países de Europa en Rusia, e incluso una edición en tagalo de Filipinas que data de 1910.

Amantes de Teruel "LOS AMANTES EXISTIERON"

"La principal conclusión de todas las investigaciones es que estos dos personajes existieron", aunque "puede que la tradición no sea completamente verídica", indicó Sotoca. Sin embargo, el relato oral original se ha mantenido estable en gran medida, ya que "todos los documentos muestran la misma historia", a pesar del paso de los siglos.

"La historia de los Amantes es tan bella que hace dudar de si realmente fue real, pero la verdad es que tiene una probabilidad muy alta de haber ocurrido", señaló Sotoca, quien explicó que la pureza de la tradición radica en la pequeña extensión de Teruel en la época.

"Era una ciudad pequeña y aislada, en la que sólo vivían tres o cuatro familias, por lo que un suceso tan extraordinario pervivió de generación en generación sin modificarse ni deformarse", apuntó José Luis Sotoca.

El descubrimiento de las supuestas momias de Diego e Isabel, mediado el siglo XVI, y su posterior desenterramiento en 1619 suponen también un hecho significativo. "Las pruebas del carbono catorce demuestran que los restos son de la época que describe la tradición", indicó Sotoca, quien recordó además que las ropas con las que fueron enterrados los cuerpos se corresponden con la historia.

"El hombre está amortajado con una camisa, mientras que la figura femenina lleva una camisa interior y un manto de calle con adornos", destacó Sotoca. "Esto demuestra que, tal y como cuenta la historia, Isabel fue enterrada con ropa de calle, ya que murió en la misma iglesia", agregó.

No obstante, "faltan pruebas, y son necesarios más estudios, como un estudio antropométrico", ya que "no hay que olvidar que las momias han permanecido en un claustro al aire libre durante doscientos años", apuntó Sotoca, quien concluyó que "el que las momias sean o no auténticas no resta ni un ápice a la verosimilitud de la tradición".

José Luis Sotoca, que lleva más de tres décadas recogiendo datos y pruebas para situar a los Amantes en la Historia y está vinculado a esa ciudad desde 1973, pertenece a la Tertulia Mudéjar de Teruel y por sus estudios y esfuerzos, ha recibido la Medalla de Oro de los Amantes.
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