Cerámicas originales de Picasso, propiedad de la Fundación Cristóbal Gabarrón y pinturas a cera, también originales de Picasso, propiedad de la familia del Nóbel Camilo José Cela, se han unido para ser expuestas hasta el 10 de abril en las salas del Museo Fundación Cristóbal Gabarrón de Valladolid.
Esta muestra, que reúne 40 obras, es el fruto de la unión de dos colecciones privadas: la de Camilo José Cela y la de Cristóbal Gabarrón, que ahora se exponen al público por primera vez como una única muestra del universal genio español.
Uno de los puntos en común que tienen ambas colecciones es lo tardío de su producción. Los dibujos a cera se realizaron en 1961 y la producción de las cerámicas, técnica que Picasso comenzó a desarrollar a partir de 1944, datan de la década de los 60.
La cerámica fue una de las últimas técnicas que descubrió Pablo Picasso. La técnica le cautivó tras visitar el taller Madoura, propiedad del matrimonio Ramié, durante la época en la que él y su compañera Francoise Gillote se instalaron en la Costa Azul. Las cerámicas representan también en su mayoría caras y formas humanas. No es un dato a extrañar, ya que Picasso sintió atracción durante toda su vida por representar estas formas empleando para ello cualquier técnica.
Las pinturas a cera, que en su mayoría representan caras, tienen una peculiar historia tras de sí, ya que son una creación y regalo a Camilo José Cela y a su familia. Estos trabajos están dedicados a Charo, la primera esposa de Cela, y uno en particular a su hijo, actual propietario de la colección.
La muestra que presenta el MFCG se enriquece, además, con un texto poético en papel original escrito por Pablo Picasso y que supone y representa el nacimiento de los dibujos a cera.
En realidad este trabajo representaba otro de lo iconos de Picasso, un palomo de cuerpo azul y patas rojas. Poco después estos dibujos inspiraron a Camilo José Cela y de esta forma nació el libro Gavilla de fábulas sin amor, una exquisita combinación de los dibujos de Picasso y los textos ideados por Cela sobre estas ceras. En concreto el palomo ilustra el cuento "El palomino viudo".
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