González Egido premiado


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Europa Press

El escritor salmantino Luciano González Egido fue galardonado con el Premio Castilla y León de las Letras 2004, según decidió por unanimidad el jurado, que emitió su fallo el 21 de marzo en Valladolid.

Los miembros del jurado valoraron "su larga trayectoria intelectual, origen de una obra madura, ambientada en el espacio geográfico y humano salmantino, escrita con un estilo exigente y muy personal".

"Cultivador del periodismo, en sus ensayos define perfectamente la silueta intelectual de Unamuno", según el fallo del jurado, que estuvo compuesto por el Premio Cervantes y Premio Castilla y León de las Letras 1998 José Jiménez Lozano; Elena Santiago, que obtuvo el galardón en 2002; el catedrático de Lengua Española de la Universidad de Valladolid (UVA) César Hernández; el profesor de Historia Contemporánea de la UVA Enrique Berzal; el director de Ambito Ediciones Ernesto Escapa; el director regional de Onda Cero, Ignacio Fernández Sobrino; y Luis Benéitez González, secretario del jurado.

Luciano González Egido nació en Salamanca en 1928. Fue sucesivamente profesor de la Universidad de Salamanca, editorialista en Pueblo con el seudónimo de Copérnico, crítico de cine y cineasta.

Luciano González Egido En la Universidad hizo su tesis sobre Baltasar Gracián y dirigió la revista Cinema Universitario, hasta su prohibición en 1963. Cultiva el ensayo y el periodismo cultural, del que son ejemplo: 'Salamanca, la gran metáfora de Unamuno' (1983); 'Agonizar en Salamanca' (1986), sobre los últimos meses de Unamuno; 'La Cueva de Salamanca' (1994), sobre la cripta del esoterismo español; y la biografía 'Miguel de Unamuno' (1998).

Sus libros sobre Unamuno esclarecen más que cualquier otra mediación la silueta intelectual del pensador apresado en el tremedal de la Salamanca bélica.

Su primera novela, 'El cuarzo rojo de Salamanca' (1993), premio Miguel Delibes, es un fresco de la ciudad asaltada por las tropas napoleónicas, que recupera los afanes de la vida cotidiana hace 200 años. Supuso la consistente irrupción de un narrador en plena madurez. 'El corazón inmóvil' (1995), en torno al universidad cerrado de una comunidad religiosa, obtuvo el Premio Nacional de la Crítica como mejor novela de aquel año.

'La fatiga del sol' (1996) es un texto deslumbrante sobre los Arribes; 'El amor, la inocencia y otros excesos' (1997) es una novela itinerante y 'La piel del tiempo' (2002), su obra más ambiciosa: una fiesta de la imaginación y del lenguaje. Un friso narrativo cargado de guiños literarios, una novela coral de alto voltaje, la fascinante y mágica historia de ocho siglos de la ciudad del Tormes. Fue Premio de la Crítica de Castilla y León en 2003.

'Cuentos del lejano oeste' (2003) reúne una colección de relatos de extensión creciente --oscilan entre el leve apunte en dos palabras del primero y las 17 páginas largas del último-- ambientados, como 'La fatiga del sol', en el territorio rayano del poniente salmantino, en el picón de Hinojosa de Duero cuyas quebradas asombraron a Unamuno. A finales de 2004 publicó 'Veinticinco historias de amor (y algunas más)', que son en realidad 33. Relatos escritos con una precisión de cirujano del lenguaje.
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