El Centre Cultural Bancaixa de Valencia acoge hasta el 4 de septiembre la exposición 'Foujita. Entre Oriente y Occidente', la primera muestra antológica que se realiza en España sobre el artista japonés. Más de un centenar de piezas, entre óleos, acuarelas, gouaches, dibujos y grabados, conforman los fondos de esta selección, que permite adentrase en la obra de un autor que sirvió de "puente entre la cultura tradicional oriental y la vanguardia europea", según señaló hoy en rueda de prensa la comisaria de la exhibición, la crítica francesa Sylvie Buisson.
La exposición, coproducida por la entidad financiera y el Museo Diocesano de Barcelona, a donde se trasladará durante los próximos meses de septiembre y octubre, recorre la trayectoria de Tsuguharu Foujita (Tokio, 1886-Zürich 1968) desde su llegada en 1913 a París hasta sus últimas creaciones, que datan de los años sesenta. Se realiza así un viaje por la trayectoria de un creador que "encarnó el diálogo entre Oriente y Occidente y reinterpretó todos los temas clásicos de la pintura, como el retrato, el desnudo, los paisajes y la naturaleza muerta", indicó la especialista.
Además, la muestra no se limita a recorrer la obra de Foujita, sino que indaga en su vida personal a través de un amplio conjunto documental de fotografías y un film realizado a partir de secuencias rodadas por el pintor entre 1928 y 1930, que permite conocer mejor su biografía --marcada por cinco matrimonios y su conversión del budismo al cristianismo-- y el círculo de artistas que coincidieron con él durante su estancia de más de 35 años en la ciudad de París, entre los que figuran Modigliani o Pablo Picasso, amigo y admirador del artista nipón. Ahora, casi un siglo después el genio español y el artista japonés vuelven a encontrarse en el Centre Cultural, apuntó, por su parte, el vicepresidente de la Fundación Bancaixa, José Vicente Torres.
Las 101 piezas, cedidas por importantes galerías y coleccionistas de Europa y Japón, guían al espectador por la evolución del trabajo de Foujita, desde su llegada a Montparnasse en 1913. El principio de la selección revela la influencia que los movimientos de vanguardia ejercieron sobre el joven artista japonés a través de un dibujo "inusual y extraño en su producción" de características cubistas. De hecho, la amistad de Foujita con el maestro de esta corriente, Pablo Picasso, permitió al autor oriental entrar de una manera directa en la vanguardia parisina.
Poco a Poco, Foujita fue adquiriendo una personalidad propia, que se reflejó en una primera etapa en una serie de acuarelas, de las que la exposición de Bancaixa reúne alrededor de una decena. El propio Picasso se quedó admirado durante más de tres horas ante estos cuadros, en los que Foujita ya apuntó la que sería una de sus mayores aportaciones al arte, la mezcla de temas occidentales y orientales tratados con la "sutilidad y fineza" de trazo de la tinta china, explicó Buisson.
PIEL FEMENINA
Durante la década de los años 20, la llamada "de los fondos blancos", el artista desarrolló uno de los motivos centrales de su trabajo, la mujer y la piel femenina. Para este creador, temas como la maternidad --tanto desde el punto de vista religioso como profano-- fueron recurrentes, ya que consideraba a las mujeres "el centro del universo y creadoras del equilibrio entre el yin y el yan", indicó.
En sus obras plasmó además su intento real de reconstruir sus relaciones con las mujeres, que, frecuentemente, le abandonaban o morían. Las pinturas evidencian así un intento de que una mujer ocupe el lugar que ha dejado otra.
Toda su obra posterior presentará cierta evolución aunque siempre sobre la base de este período, que es cuando se consolida su estilo y también su fama, ya que Foujita fue un autor que gozó en vida de gran fortuna artística y económica hasta convertirse en el "pintor japonés más importante del mundo", aseguró la comisaria.
A pesar de ello y de su imagen "extravagante y absolutamente moderna" para la época --lucía un pendiente, gafas redondas y peinado con flequillo-- una parte fundamental de su personalidad estaba dominada por una intensa espiritualidad, lo que se aprecia en sus obras finales, una vez convertido a la fe cristiana, dedicadas a motivos religiosos como la coronación de la Virgen, el paraíso y el infierno o el Apocalipsis.
ESPOSICIONES EN ESPAÑA
En los años 50 también visitó España, en concreto en 1951 expuso en Madrid y dos años después lo hizo en Barcelona y Bilbao, donde obtuvo un gran éxito.
En el acto de presentación de la muestra también participó el director del Museo Diocesano de Barcelona, José María Martí Bonet, quien recalcó que Foujita es un artista que despierta "verdadera devoción". Asimismo, valoró su significado como nexo de unión entre Oriente y Occidente y reivindicó como "absolutamente necesario un diálogo entre ambos para superar muchos de los problemas actuales".