El centro cultural Koldo Mitxelena de San Sebastián acogerá hasta el próximo 24 de septiembre la producción más atípica e incluso desconocida del pintor donostiarra Ramón Zuriarrain. Autorretratos y retratos figurativos, espacios interiores y objetos curiosos componen esta muestra impregnada por la ironía y los juegos de luz.
El propio Zuriarrain fue el encargado de ir desgranando en San Sebastián los detalles de esta muestra que, según explicó, recoge una evolución de una parte de su producción, "porque luego tengo una producción más abstracta, que quizá sea la más conocida, pero ésta es más figurativa". "Me apetecía mezclar cosas de hace muchos años con cosas recientes para ver como funcionaba el conjunto", agregó.
La exposición, de la que se ha hecho una criba de selección debido a las dimensiones de la sala 'Ganbara', se distribuye en tres áreas.
La primera de ellas está dedicada al autorretrato, donde los más antiguos son de la década de los 60 llegando hasta obras realizadas en la actualidad.
De este modo, es posible contemplar la evolución del artista desde sus primeros cuadros hasta obras como 'Autorretrato ojos rojos', que es, además, la imagen que se ha tomado para la portada del catálogo.
En esta obra aparece una de las constantes de varios de sus cuadros, como son los ojos rojos, que aparecen también en la obra 'Retrato de Julián Armendáriz'.
El siguiente espacio cuenta con cuadros en las que aparecen retratados diferentes personajes, entre ellos muchos de sus compañeros de generación como son José Llanos, Marta Cárdenas, Carlos Sanz, Vicente Ameztoy, Juan Luis Goenaga y Andrés Nagel. Zuriarrain señaló que entre todos esos artistas de los 70 sí que había una interrelación, aunque en la actualidad cada uno ha seguido su camino.
IRONÍA Y JUEGOS DE PALABRAS
La ironía es otro de los elementos que está siempre presente en sus obras. En este espacio de la muestra aparecen postales y dibujos con personajes como Jesús Gil o la 'Mona Lisa' que son sometidos a juegos de palabras o chistes. "Me lo paso bien, que tampoco es malo, y a veces aprovecho cuando estás en el teléfono haciendo dibujitos, se te ocurren cosas al momento y a partir de ahí los desarrollas un poco".
Dentro de esta serie irónica se encuentran también las denominadas 'Cajas irreverentes', una serie de vitrinas que, entre otras cosas, parodian lo que podía ser una exposición de arte moderno con obras de Richard Serra y otros autores contemporáneos.
No obstante, no es su objetivo provocar a nadie, aunque entre esos objetos aparezcan botellas con la imagen de la virgen de Lourdes transformadas. "Nos se pueden representar como iconos de algo porque sólo son objetos, souvenirs, y nadie se puede sentir ofendido por eso", afirmó.
El tercer apartado muestra espacios interiores como su estudio de Igara o la ganbara de su caserío. Es en este espacio donde es más visible el juego de luces y sombras y la dualidad entre los cuadros. Todo ello sin perder el humor, presente en el lienzo 'ZZZ Jones' en el que un perro aparece levitando mientras sueña con la actriz Catherine Zeta Jones.
El pintor donostiarra explicó que en su trayectoria, través de los años, "hay cosas que uno siempre tiene dudas, por si has hecho cosas muy raras o has pegado saltos grandísimos, pero veo que, de alguna manera, si hay una unidad en la obra". Su objetivo es, entre otros, "buscar cierto misterio a la pintura, no solamente en una representación de algo", concluyó.
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