La bailarina madrileña Maite León, de 62 años, fomenta la integración de las personas discapacitadas a través del Psico Ballet, una iniciativa llevada a cabo dentro de la compañía de la que es directora y fundadora y que lleva su nombre.
En palabras de León, "Psico Ballet es arte para el movimiento, creatividad para la mente. Todo eso se mezcla y entrelaza creando una tensión similar al beso que hay entre la bella y la bestia, y barre con emoción los prejuicios que aprisionan a esta sociedad".
Y es que esta madrileña lleva toda una vida volcada en la danza y las artes escénicas. Sin embargo, no fue hasta 1980 cuando, por circunstancias de la vida, se lanzó a dar un giro a su carrera. El nacimiento de su primera hija, Marite, se produjo con problemas, lo que derivó en que la niña viniera al mundo con una discapacidad intelectual.
"Los médicos me dijeron que iba a ser un vegetal, que no iba a poder andar ni hablar", recordó Maite, en declaraciones a Europa Press. Pero ella se negó a resignarse y decidió luchar por su hija. "Todo lo que yo sabía del mundo del teatro lo puse a disposición de mi hija", atestiguó.
ARTES ESCÉNICAS
Aquella idea derivó, en 1986, en la creación del Psico Ballet, que todavía perdura. Hoy, la Fundación Psico Ballet Maite León cuenta con una escuela de artes escénicas para personas con cualquier tipo de discapacidad intelectual y con dos compañías de danza, que se turnan en las numerosas giras.
No en vano acaban de llegar de Luxemburgo, pero la mayor parte de los integrantes de la compañía ya ha recorrido medio mundo. Bruselas, Bilbao, Washington o Salamanca son sólo algunos de los destinos que el Psico Ballet Maite León tiene en su haber. "Me gustan mucho las giras", reconoció Marite, la causante de todo esto y miembro del Ballet.
Además, entre las actividades de la escuela destacan las clases de danza contemporánea y flamenco, el teatro onomatopéyico, el mimo, el maquillaje facial, corporal y de caracterización, la música y la voz y la luminotecnia, todas ellas dirigidas a personas con discapacidad física, psíquica o sensorial, así como la formación de maestros de Psico Ballet.
"CUALQUIER PERSONA PUEDE ENTRAR"
Otro de los aspectos fundamentales, según aseguró Maite León, es que "cualquier persona puede entrar", aunque "primero tiene que formarse", ya que "cada uno lleva su tiempo". "Aquí no hay prisas", apuntó, al tiempo que aseguró que "todo el mundo tiene posibilidades, por medio de las artes escénicas, porque es otra forma de enseñar".
Así, después de un tiempo de preparación y disciplina, cualquiera está en disposición de hacer una audición para poder acceder a la compañía. En este sentido, Fernando, uno de los bailarines, reconoció, con satisfacción, que "cualquier persona que es discapacitada lo puede hacer".
De hecho, los más pequeños tienen seis años y no existe límite de edad. Sin embargo, sí que hay "una disciplina brutal, como la del teatro", según apuntó Maite, ya que "no se anda uno con pamplinas".
En su opinión, la diferencia con otras compañías está en que, para estos bailarines, "un espectáculo siempre es como un estreno".
"Somos conscientes de que revolvemos las tripas al público, jugamos con ellos, les hacemos sentir una serie de sensaciones, según va pasando el espectáculo", dijo. Por eso, según esta madrileña, allá donde van son premiados y vitoreados y, especialmente, "según va pasando el espectáculo, entra una complicidad entre el público y el escenario y hay magia". "El público no aplaude por pobrecitos, tontitos", aseguró, sino que "se queda sorprendido y lo aprecia".
ESTÉTICA
Para ella, lo que diferencia al Psico Ballet del resto de compañías es la estética. "Ver por ejemplo a un paralítico cerebral con esos movimientos y esos estertores tiene una plástica preciosa, o las carnes bailonas de los síndromes de Down, que tienen un ritmazo impresionante. Eso es lo diferente", añadió.
Además, Maite León pide a las familias con hijos discapacitados que "confíen en ellos". "Ya sé que es muy duro, que es más fácil tenerlos en una jaula de oro, hacerles las cosas, pero eso no es respetarles", comentó.
Por eso, ofrece su escuela de artes escénicas a todos porque, según informó, allí pueden encontrar "el no a la frustración, el respeto, la disciplina y la integración". Y es que para esta polivalente coreógrafa que cambió su vida para mejorar la de su hija y las personas con discapacidad, "Psico Ballet se puede definir en dos palabras: amor y libertad".
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