La editorial Anagrama ha publicado el último libro del escritor y filósofo José Antonio Marina, 'Anatomía del miedo: Un tratado sobre la valentía', donde disecciona este temor como un sentimiento universal y poderoso. "El miedo es más duradero que el amor", aseveró.
El autor, que fue Premio Nacional de Ensayo, explicó que el miedo es "por un lado, uno de los sentimientos más vinculadores y, por otro, desvinculadores". Ilustró que un niño abraza a su madre cuando siente miedo, mientras que una de las cuatro respuestas estereotipadas ante este sentimiento es la huida.
Las otras tres son embestir, someterse, simular la muerte --paralización-- o bajar la cabeza. "Cada raza adopta una de las respuestas". No obstante, "el ser humano, como el más miedoso de los animales, adopta las cuatro".
En este sentido, explicó que la raza humana "por su capacidad de anticipación es el única que teme a la muerte". Sin embargo, el autor recalcó que, a edades avanzadas, "hay un momento en que hay más miedo por el dolor que por la muerte".
Marina explicó que algo más desagradable que el dolor es la angustia, de la que "no se puede huir". "La angustia ante nada se convierte en la angustia ante la nada", sentenció. Especificó que hay "personas más vulnerables" ante este sentimiento ya que tienen "antenas que les permiten captar más lo amenazador".
Por otro lado, Marina criticó que la literatura suele estar escrita por "personas vulnerables" y esto ofrece una "visión sesgada y negativa de la realidad". El autor sostuvo que "todos los genios son un poco locos" y escribir "produce una afirmación de la personalidad que tranquiliza".
DISECCIÓN COMPLEJA.
La clasificación de los miedos resulta compleja, según relató el autor, ya que el miedo a volar, por ejemplo, "no se puede decir que es patológico porque las personas no están hechas para volar". "En nuestro lenguaje hay palabras para cerca de 300 sentimientos, en cambio, en los libros de psicología hay 6 ó 7", criticó.
El autor señaló que una manera de afrontar este miedo son "las redes sociales de apoyo", otra sería la religión. A pesar de ello, aunque la segunda se puede considerar "antídoto", el autor señaló que ésta también usó el miedo durante la historia.
El libro también trata la relación entre el poder y el miedo. Así, Marina sostuvo que la sociedad "acepta lo que sea" por no sufrir este temor. Ejemplificó esto con la aceptación de la cárcel de Guantánamo por parte de la población estadounidense.
LA VALENTÍA ANTE EL MIEDO.
El autor "recicla" este tratado con la valentía. "Es la persona que siente miedo y que, a pesar de ello, actúa como cree que debería actuar", definió.
Marina mencionó que "sentir miedo ha sido durante siglos rasgo de feminidad" y por ello "a los adolescentes les preocupa ser cobardes", ya que la valentía se ha "confundido con la agresividad" y con la "virilidad". "Una cosa es sentir miedo y otra es ser cobarde, que implica actuar de una manera determinada", aclaró,
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