El imperio Chanel en 'Coco'

Europa Press

La escritora gallega Cristina Sánchez-Andrade relata el ambiente de soledad, poder y ambición de una de las diosas de la moda, en su libro, 'Coco', que describe a la creadora del imperio Chanel, como un ser lleno de glamour y de tristeza.

La novela comienza con el fatal desenlace de Coco que con ochenta y ocho años, vive la llegada del año nuevo sola en la suite real del Hotel Ritz. A punto de salir de la habitación, alguien dispara contra ella. Mientras la bala se acerca, Coco hace repaso de su vida y su devenir, lo que le llevará a descubrir la identidad de su asesino.

"El personaje es tan fuerte que te lleva", declaró la escritora en una entrevista a Europa Press. "El poder de la diseñadora guía el recorrido de la novela, que decide la escena", destacó. La autora juega con el tiempo y estructura toda la novela a través de los instantes en los que la bala se dirige hacia el cuerpo de la diseñadora por medio de flash-back.

"Es una novela, no una biografía", dijo Sánchez-Andrade. La autora se interesó por el tema, al descubrir la soledad que acompañó a Coco toda su vida y a que apenas se conocía nada sobre ella. "Su padre era un vendedor ambulante y después fue entregada a un hospicio", manifestó Sánchez-Andrade.

Coco Chanel La autora achaca a esta falta de cariño en los primeros años de vida de Chanel, su forma de ser fría y que le llevaría a decir, "los besos y los abrazos estropean a los niños", según comentó Sánchez-Andrade, quien además añadió que "Coco se dio cuenta a los ochenta y ocho años de que lo importante es abrazar y ser abrazado".

LA SOLEDAD, PROTAGONISTA

"La soledad es el protagonista del libro", adujo la autora al referirse a la amargura y resentimiento que caracterizaban a la diseñadora. "Coco tenía éxito pero no lo cultivaba en su vida propia". Vivía sola en una lujosa suite del Ritz, "porque estaba muy cerca de su trabajo", según destacaba la propia Coco. Para la escritora "era por tontería, tenía tanto dinero que lo derrochaba".

"Se refugiaba en su trabajo", comentó la escritora. Para Coco, el trabajo era un cobijo, un lugar donde escapar de la soledad que la atormentaba y un método de escapar a la muerte. La autora destacó una anécdota en la que "las trabajadoras del taller de Coco fueron a la huelga y ella, encolerizada, las despidió a todas". En el glamouroso entorno de la diseñadora, convivieron personajes como Picasso y Cocteau, con los que mantendría una relación de amistad. Con el pintor malagueño, realizó una coreografía y el vestuario para la obra 'Antígona' de Cocteau, aunque "Coco llegó a estropear un vestido porque no se reconocía su trabajo", declaró Sánchez-Andrade.

MUNDO DE APARIENCIAS

En el mundo de apariencias en el que vivía Coco, con sus vestidos de cóctel y sus trajes de chaqueta, se descubre a una mujer insatisfecha y resentida con su pasado. La autora desnuda a un ser inteligente que "cultivaba frases muy interesantes y filosóficas", destacó mientras recordaba una que la diseñadora solía decir, "la gente da los consejos que le convienen a uno mismo".

"No sigo la moda, me pongo lo que me gusta", manifestó Sánchez-Andrade, aunque aclaró que, en ocasiones "te gusta lo que está de moda", porque como decía Coco, "lo que está de moda te acaba gustando a fuerza de verlo".
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