El Le Corbusier pintor

Europa Press

La obra plástica Le Corbusier (1887-1965), reunida por su colaborada Heidi Weber en el museo que lleva su nombre en Zurich, desembarca en el Museo Reina Sofía para mostrar la faceta menos conocida de este artista, un referente de la arquitectura del siglo XX. Comisariada por Juan Calatrava, la muestra, que estará abierta hasta el 3 de septiembre, reúne un total de 160 obras, entre pinturas, esculturas, dibujos, litografías, mobiliario y documentación.

La mayor parte de las piezas que componen la colección de obras de Le Corbusier fue reunida a partir de finales de la década de los cincuenta por la galerista suiza Heidi Weber. Esta mujer que lució hoy orgullosa sus 80 años recién cumplidos, mantuvo una estrecha relación de colaboración profesional e intelectual con Le Corbusier en los últimos años de su vida. "Sus obras me cautivaron inmediatamente. Me abrumaba su poder expresivo y deseaba poder admirar la pintura del artista en cualquier momento y sin distracción", confiesa Heidi Weber.

En palabras de la directora del Museo Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, esta exposición reúne lo más importante de la colección de Heidi Weber en el un momento en el que se cumple el 50 aniversario del encuentro entre el artista y la galerista. "Ella fue un estímulo profesional en cuanto a la seriación de su obra", indicó la directora del Reina Sofía.

INCONFORMISMO Y TENSIÓN INTELECTUAL

Le Corbusier Para Juan Calatrava, director de la E.T.S. de arquitectura de Granada y comisario de la muestra, en las salas del Museo Reina Sofía se despliega la obra plástica de Le Corbusier desde los años 20 hasta su muerte en el año 65, reflejando su "inconformismo consigo mismo" y la "tensión intelectual" que le llevó a indagar en nuevas técnicas artísticas.

Para mostrar este discurso expositivo de uno de los maestros de la arquitectura, para quien experimentación era una parte fundamental de su creación, se ha recurrido a una exhibición muy particular que responde a las tesis de Le Corbusier en cuanto a la exposición de las obras. "Le Corbusier pensaba que las exposiciones debían reunir la escala palaciega y recuperar la escala doméstica", explicó Juan Calatrava, quien destacó que la mayoría de las obras se exhiben a un "nivel más bajo" de lo habitual, concretamente a una altura de 2'26 metros, equivalente a un hombre de talla media.

El recorrido de exposición comienza con la reedición y comercialización de muebles de Le Corbusier. Se incluyen varios de sus diseños ya míticos, como, por ejemplo, las sillas de tubos metálicos de los años veinte, que fueron reelaborados por Heidi Weber en un trabajo conjunto con el artista y comercializados en Suiza a partir de 1959.

El segundo apartado se centra en la obra plástica de Le Corbusier que Heidi Weber ha ido reuniendo desde los años cincuenta. Son un conjunto de pinturas, esculturas, grabados, dibujos, tapices, etc. del artista que compite en importancia con el legado que custodia la Fondation Le Corbusier en París.

Sin llegar a perder el orden cronológico, las obras de esta sección se agrupan fundamentalmente por su temática: los llamados objects à rèaction poétique, toros, mano abierta, mujeres, tótems, las 'pinturas acústicas', etc. En ellas es posible encontrar referencias a la obra de Picasso, por quien Le Corbusier sentía un gran interés.

UNA CASA PARA EL HOMBRE

Finalmente, el edificio de la Maison de l'Homme de Zurich, actual Museo Heidi Weber. Centro Le Corbusier, protagoniza el tercer apartado de la exposición. Weber convenció a Le Corbusier para crear un tipo de edificio con el que llevaba soñando desde el periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial (proyecto Porte Maillot, 1950): un nuevo género de pabellón de exposiciones que materializase el ideal teórico de la síntesis de las artes y la reconciliación entre artes plásticas y arquitectura.

Se comenzó a construir en 1963 y no fue terminado, tras numerosas dificultades, hasta 1967. El Reina Sofía exhibe, en este apartado, el vídeo que muestra la construcción de este edificio que representa, según Heidi Weber "una unidad armónica entre arquitectura, escultura y pintura".

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que incluye la reproducción de todas las obras expuestas, y los textos del comisario, Juan Calatrava, profesor de arquitectura de la Universidad de Granada, la asesora general Heidi Weber, Pedro Feduchi, arquitecto y diseñador, y Juan José Lahuerta, historiador de arte.
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