La escritora Asha Miró consideró hoy que los medios de comunicación "tienen que educar a los niños para que puedan creer en utopías" y deben "fomentar la imaginación y la creatividad" para que los menores "no sean puros receptores que no piensan y sólo absorben todo lo que se les ofrece".
A lo largo de su participación en la clausura de uno de los cursos que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) organiza en su sede iberoamericana de La Rábida (Huelva), Miró planteó que la televisión debe "dar protagonismo y espacio a los niños para que se expresen y sean el motor del cambio social", aunque "sin utilizarlos".
De igual modo, recordó su infancia relatando que nació en la India y que, hasta los siete años, vivió en un orfanato "en el que estaba privada de cualquier tipo de derecho" hasta que una familia la adoptó en España. A este respecto, añadió que "cuando ves las dos caras de la moneda adviertes la importancia de los derechos de los niños y te das cuenta de que tienes que luchar por ellos".
Seguidamente, criticó que los niños "a veces son meros observadores", al tiempo que instó a las Administraciones y a la sociedad "a contar con ellos y a conocer su opinión" porque advirtió de que "no se avanza si no se cuenta con la participación social de los menores". Por ello, consideró "necesario dar a los pequeños, que son los ciudadanos del futuro, todas las herramientas para que puedan formarse como personas dignas".
En ese sentido, sostuvo que la televisión "configura una nueva visión del mundo que a veces no coincide con la realidad" y apuntó que "la gran cantidad de información que proporciona el medio televisivo nos aplasta y nos desborda e incluso genera depresión, insensibilidad y agresividad en unos jóvenes que se cierran a este mundo en el que vivimos".
"DIETA AUDIOVISUAL EQUILIBRADA"
Por ello, Miró, que cerró el curso 'Los menores como protagonistas de la actualidad informativa', abogó por una "dieta audiovisual equilibrada" y explicó que las pantallas domesticas presentan "un abanico muy amplio de productos para consumir" en el que "se fomentan únicamente consumidores y no personas activas, participantes y con sentido crítico".
De otra parte, relató que "los jóvenes y niños muchas veces están más avanzados y llegan a saber mucho más que los mayores en cuanto a tecnologías" e incidió en que esta "alteración de la jerarquía de los saberes es un reto en el que hay que colaborar" porque conlleva "una alteración entre la relación padres e hijos y educadores y alumnos".
"Es una necesidad inminente acercarnos a la realidad de los niños para entenderlos y fomentar políticas de integración que antepongan los derechos del niño a cualquier otra cosa, sin caer en la falsa visión de que son un colectivo social más", continuó la escritora, que puso de manifiesto que "los adultos a veces nos comportamos como niños que no hemos sabido crecer".
Miró subrayó para concluir la importancia de "analizar la infancia como un modelo cambiante" y defendió que "no sólo los contenidos sino también los formatos de televisión, sean éticamente sostenibles", apuntando finalmente la posibilidad de que los niños sean "agentes activos en la elaboración de los productos audiovisuales", porque ello "fomentará su curiosidad, su autonomía, el propio criterio y la creatividad".