La argentina Liliana Bodoc presentó hoy el libro 'Los días del fuego' (Edhasa), que pone el punto y final a su trilogía fantástica de 'La Saga de los Confines', donde el bien y el mal se enfrentarán para poseer las tierras fértiles en la época precolombina.
No obstante, la guerra de esta última entrega será diferente. Tanto los aborígenes que defienden sus tierras, como los conquistadores que pretenden extender su imperio, dejarán de ser absolutamente bondadosos o malvados. Bodoc los ha llenado de "grises" para mostrar que en los dos frentes hay "buena y mala gente", como sucede "en la realidad", explicó la escritora en rueda de prensa en Barcelona.
Esta ambigüedad moral es un ejemplo del deseo de Bodoc para crear un continente nuevo donde los personajes muestren las "problemáticas humanas" de un modo realista que huya del "todo vale", y donde el lector sea capaz de "encontrar un camino de ida y vuelta", como le sucedió a ella con las obras del escritor J.R.R. Tolkien, a quién considera una fuente de inspiración en sus novelas.
IDEANDO UN NUEVO CONTINENTE.
Para conseguir este realismo en un mundo imaginario, Bodoc dibujó mapas, estudió diferentes culturas aborígenes y perfiló a los personajes con un nombre simbólico y una filosofía y físico particulares. No obstante, describir los movimientos de los ejércitos y las distancias entre tropas fue "lo más difícil", por lo que recurrió a libros de historia y películas bélicas.
Con este trabajo de investigación, la escritora pretendió escribir lo que "tenía ganas de leer", ya que todo lo que llegaba a sus manos eran "textos mediocres" que le dejaban "entristecida". Es por ello que los tres libros de 'La Saga de los Confines' ofrecen una propuesta "estética y literaria" en la que el lector "pueda caminar" a través de sus tierras imaginarias.
PARA JÓVENES Y ADULTOS.
Bodoc se consagró como escritora con el primero tomo de la trilogía, 'Los días del Venado', con el que que ganó diversos premios de literatura juvenil como el primer premio de narrativa por la Fundación 'Fantasía Juvenil'.
La escritora, sin embargo, confesó que la trilogía no la escribió para "adolescentes" a pesar de que son los que están más "atados" a este género. La última entrega presenta una estructura narrativa "mucho más compleja" e incluye más ética que en los dos primeros libros, además de colocar la política como el "sostén" de la trama.
Un ejemplo de ello son las escenas de "violencia explícita" y de "sexualidad controvertida", donde algunos personajes descubren su homosexualidad, explicó Bodoc, quién justificó estas escenas añadiendo que los lectores también han ido creciendo con los libros.