¿Piezas exclusivas? Que no te engañen.
Las auténticas antigüedades no son, ni
mucho menos, fáciles de encontrar. En el caso de los coleccionistas la situación
se agrava; esto ocurre porque en la mayoría de las ocasiones demandan piezas muy
concretas.
No todos los anticuarios tienen los mismos precios. Los de mayor tradición y más
experiencia en el negocio de las antigüedades, se han ganado un prestigio que
viene respaldado por una clientela más o menos fija y generalmente selecta. En
cuestión de profesionales anticuarios, funciona estupendamente el boca a boca.
Acepta pues las referencias de gente acostumbrada a tratar con ellos. Es posible
que comprar en un establecimiento que te ofrezca garantía resulte algo más caro,
pero al menos tendrás la seguridad de que la silla del siglo XV que pretendes
comprar, pertenece realmente a esa época.
Algunos trucos de anticuario.
El saber, y más aún en temas de antigüedades, es algo que los maestros en la
materia van acumulando a lo largo de los años. No se trata de que con este
artículo te conviertas en un auténtico experto en antigüedades, pero sí de
que puedas dar tus primeros pasos en este fascinante mundo sin más tropiezos
que los absolutamente necesarios, el tiempo y la intuición se encargarán del resto.
Lo más importante de una auténtica obra de arte no es su aspecto externo,
sino su valor real. Es más que probable que te parezca más valiosa una silla
encontrada en un anticuario, que la misma silla - pero con peor aspecto - a
la venta en una tienda de segunda mano . No te dejes llevar por las apariencias.
¡Ojo con los fraudes! En el campo de las antigüedades, como en tantos otros,
también hay oportunistas que pretenderán darte gato por liebre. Aconséjate bien
por alguna persona entendida en la materia antes de adquirir una pieza de cierto
valor. En el caso de los cuadros este dato cobra especial relevancia, ya que
existen falsificaciones muy logradas capaces de engañar al más experto. Si tu
economía no te permite optar a un cuadro de un pintor de renombre, confórmate
con réplicas de las mismas pero; eso si, sabiendo lo que has comprado y
pagándolo a su justo precio.
No pretendas encontrar una cómoda del siglo XV en tan buenas condiciones
como las imitaciones que venden en la tienda de decoración de la esquina.
Es muy rara la pieza anterior al siglo XVII que no haya sido restaurada.
Ten en cuenta que cuantas más restauraciones haya sufrido la pieza más baja
su valor.
Fuente: Prensa y Noticias
http://www.prensaynoticias.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1751