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Muerte

Joan Miquel Brusca i Miralles
Cuando la llama se enciende algo está empezando a fenecer, porque incluso la propia inexistencia tiene un comienzo.

Empieza (tal vez) con un deseo,... con un pensamiento,... y para algunos como una necesidad. Se piensa e inconscientemente alguien prende a la vida y, desde ese mismo momento, se empieza a acabarse. Todo es lo mismo: principio/final.

¿Y qué?, ¿Acaso por eso no se va a prender?,... pues si así fuera, entonces... ¿qué?.

Y va transcurriendo y consumiéndose (incluso) sin necesidad de que nadie ayude a esa propia y autónoma destrucción; aunque es inevitable que ALGUIEN vaya poco a poco colaborando en ese proceso de destrucción.

Son bbbBBBocanadas placenteras, lujuriosas y la mayor parte de las veces incontenidas e inconscientes.

Mientras tanto, el propio proceso de destrucción va dejando una estela de
o mejor dicho, de descomposición que se traduce en la propia sombra., en su propio camino, en lo hecho, en la obra de cada uno. En lo que queda. Tan vano y fugaz como la estrella sin rumbo que se pierde en el abismo del infinito.

Al cabo, tal vez alguien remate el proceso y contribuya a su desaparición y, entonces, acabando con el principio acaba también con el final.

Principio y fin.
Nacimiento y muerte.
El proceso.

Y lentamente se consigue restablecer el orden del principio para dar paso a la siguiente fase.

Bueno, y mejor apago el cigarro porque ya lo he acabado. Simplemente lo he usado.


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