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Serrano recupera la memoria de la resistencia republicana contra Hitler, 'olvidada y ninguneada' por la Historia
MADRID, 12 (EUROPA PRESS)
El historiador leonés Secundino Serrano recupera en 'La última Gesta' (Aguilar) la memoria de los exiliados republicanos que combatieron contra Hitler en la Segunda Guerra Mundial, unas vivencias que para el autor constituyen "la historia más triste de la Historia de España", porque los combatientes españoles lideraron la resistencia francesa "creyendo en un mundo mejor", pero han sido "olvidados y ninguneados" por la Historia.
Según el historiador, se trata de "un libro de datos pero también de emociones, que conmueve por encima de las consideraciones históricas". En él se narra --"creo que como una novela", afirmó-- los avatares de emigrantes españoles , más de 460.000, que padecieron infinitas penurias en los campos de concentración y en el frente de batalla. "Los exiliados llegan a Francia, el país de las libertades, y se encuentran con un campo de internamiento, que es una playa vallada donde meten a 50.000 personas, con agua salobre y epidemias. Después, los explotan por medio franco al día y los militarizan", resume Serrano.
En Francia, destaca, los antiguos combatientes se convierten en "esclavos de la economía de guerra", y las autoridades "quieren expulsar a España a las mujeres y los niños, porque no son fuerza de trabajo, pero no les importa que se queden los hombres", señala. Para Serrano, el cambio se produce en 1941, cuando la URSS rompe relaciones con Alemania, "y los españoles se sienten liberados, empiezan una pequeña resistencia, y se organizan como organizadores guerrilleras".
"Los franceses, en contra de lo que creemos, colaboraron con Alemania, y hasta 1943 no dijeron absolutamente nada. Daba la sensación de que tenían más miedo al Frente Popular que a los nazis", explica el autor, para quien fueron los milicianos españoles quienes "realmente empezaron" la oposición al ejército alemán. A su juicio, los republicanos españoles veían una "total continuidad" con la Guerra Civil. "Los que emigraron no pensaban que les había derrotado Franco, sino Hitler, y seguir con la guerra contra los alemanes era continuarla contra Franco --apunta--. Estaban convencidos de que la derrota de Hitler terminaría con la derrota de Franco".
LIBERARON 'EL CORAZÓN' DE FRANCIA
Serrano enfatiza el "enorme convencimiento" de los combatientes españoles, que se unieron a la guerra "asumiendo su deber, porque eran gente muy ideologizada". El autor leonés destaca que en la actualidad, muchos veteranos "mutilados y con sus familias rotas, siguen diciendo: 'lo volvería a hacer'". Los republicanos españoles "combatían por la libertad y siguen sin dudar de lo que hicieron. Muchos han dejado sus partidos, no están de acuerdo con el Partido Comunista, y lamentan las pérdidas, pero para ellos es algo más, dentro de la lucha contra la libertad".
Para Serrano, el papel de los combatientes españoles en la II Guerra Mundial fue "verdaderamente relevante" porque liberaron París, "el corazón de Francia". "París quedó ligado a los nombres de los tanques, todos llevados por españoles y con nombres españoles --batallas de la Guerra Civil como 'Guadalajara', 'Ebro' o 'Brunete'--, conducidos por anarquistas la mayoría y algunos socialistas y republicanos". El papel de los anarquistas, explicó, era paradójico, "porque los anarquistas estaban contra todo, pero después de vivir la experiencia de lo que era el campo de concentración, se dieron cuenta de que la única opción era unirse al ejército", donde llegaron a sumar 12.000 hombres en el XIV cuerpo de Ejército Guerrillero, bajo el mismo nombre que en la Guerra Civil española.
El papel de los comunistas españoles quedaba ligado a las guerrilla: "Los guerrilleros eran casi todos comunistas o dirigidos por el PCE, y eran autónomos, porque querían luego pasar a España", afirmó Serrano. "Formaban un ejército para atacar después a Franco, cuando terminase la guerra y Hitler fuera derrotado".
TRINCHERAS Y CAMPOS DE CONCENTRACIÓN
En la obra evoca algunos de los cometidos de los españoles, que cavaron trincheras en la línea defensiva Maginot, junto a la frontera con Alemania. "Ellos no eran soldados, pero cuando llegaron los alemanes se los llevaron también por delante. De hecho, muchos trabajadores españoles, como veían que los franceses corrían, tomaban sus armas y se enfrentaban ellos a los alemanes", relató bromeando con el carácter "testicular tan español", que "dice que los franceses son unos cobardes".
Otros españoles sufrieron las torturas del campo de concentración de Mauthausen, donde murieron 5.000 republicanos "que parece que no le preocupan a nadie". "Y de los que salieron --cuenta--, la mitad había muerto un año después: con el organismo deshecho o suicidándose". Serrano evocó el compromiso de los internos: "tenían una especie de juramento: que sobreviva uno para contar la historia". Sin embargo, la realidad de los supervivientes fue "gente que no se adaptó nunca, que no aprendieron francés ni se nacionalizaron, y la mayoría no puede volver" a España.
Los veteranos "sólo esperan a morirse para que los entierren en su pueblo. Tienen a España idealizada y es irónico, porque siempre fueron llamados por Franco 'malos españoles'". Según Serrano, para ellos España está idealizada "y no admiten ni siquiera que se hable de autonomías".
"LAS HISTORIA DE LOS OLVIDADOS"
Según destaca Serrano, de los 470.000 exiliados, quedaban sólo 173.000 un año después. "Los más pobres --explica--, los que no pudieron comprar un pasaje a un destino mejor". Al exilio mexicano, sin embargo, "es adonde marcharon los intelectuales, los políticos, los artistas, pero la lucha contra Hitler la hizo la gente popular". La Historia, denunció, "la escribieron los emigrados cuando terminó la batalla, y dejaron a la gente olvidada y ninguneada".
"Los líderes e intelectuales dejaron tirados" al exilio popular, que es "la verdadera víctimas del exilio", y lamentó esta división en la única vez de la Historia en que los ciudadanos "fueron capaces de organizarse sin líderes, sin dirigentes, para luchar por un mundo mejor y por la libertad". En este sentido, criticó el "sectarismo" del exilio político español, "que era como una charca de ranas, que no se preocupaba de la gente sino de sus partidos".
Por último, Serrano insistió en que su objetivo "es recuperar zonas de sombra" de la Historia de España: "Mi función no es reivindicar a esta gente, sino recuperar su historia, situarlos en ella. Los homenajes quedan para los políticos" añadió. Así, puntualizó que "una cosa es no echarle en cara a alguien que peleó en el otro bando, pero no por ellos se puede olvidar lo que ocurrió. Hay gente que luchó por la libertad y durante años han sido tratados de delincuentes".
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