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Noticias de arte y cultura |
Príncipe de Viana.- Javier Manterola recibe el Premio Príncipe de Viana a manos de don Felipe de Borbón
MONASTERIO DE LEYRE, 16 (EUROPA PRESS)
El ingeniero pamplonés Javier Manterola recibió hoy el Premio Príncipe de Viana a la Cultura 2005 a manos de don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias y de Viana, quien destacó del navarro su afán divulgador de la técnica y de la cultura y su actividad docente, y le definió como "un creador fundamental del arte de nuestros días, en España y en el mundo entero".
El Príncipe y su esposa, doña Letizia, se desplazaron hoy hasta el Monasterio de Leyre para entregar el máximo galardón que otorga el Consejo Navarro a la Cultura todos los años. Los Príncipes llegaron al Monasterio pasadas las 11,30, quince minutos más tarde de lo previsto, y allí fueron recibidos por las autoridades navarras.
En las inmediaciones se encontraban además decenas de personas que, cuando los Príncipes descendieron del vehículo, les aplaudieron y ovacionaron. Tras ello, y en medio de un fuerte viento, a pesar de que el sol lució durante toda la mañana en Leyre, la pequeña de seis años Saioa López Urrutia, alumna del Colegio San Esteban de Yesa, le entregó a doña Letizia un ramo de orquídeas, y los Príncipes le correspondieron con un beso.
Doña Letizia, a quien se le apreciaba su embarazo, vestía un traje de falda de raso crema y de chaqueta color rojo, muy similar al que lució el año pasado durante la entrega de este galardón. Tras saludar al presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, se acercaron hasta donde les aguardaban todas las autoridades forales, entre las que se encontraban el presidente del Parlamento, Rafael Gurrea, el delegado del Gobierno, Vicente Ripa, y la mayoría de los consejeros, excepto Alberto Catalán. Además, entre las autoridades religiosas estaban el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, y el abad mitrado del Monasterio, Luis Pérez.
Tras ello los Príncipes se dirigieron hacia el patio de la Hospedería, y junto al muro norte de la iglesia del monasterio don Felipe entregó a Javier Manterola el máximo premio a la cultura navarra. La antigua fachada estaba ornamentada con el pendón heráldico del Principado de Viana y las banderas de España, Navarra y la Unión Europea.
Durante su intervención, Don Felipe mostró su deseo de que este reconocimiento le sirva a Manterola "de estímulo para seguir ejerciendo su relevante actividad creativa y didáctica, diseñando nuevas formas acordes con el espíritu cambiante de nuestra sociedad y abriendo nuevos caminos hacia el futuro". En suma, dijo, "trazando nuevos puentes que fortalezcan la paz, la concordia, el progreso y la solidaridad, ideales compartidos por toda la Humanidad".
En este sentido sostuvo que además de premiar "la excelencia y reflejar el reconocimiento de los navarros hacia los ciudadanos de esta tierra noble y generosa que sobresalgan en las artes, la ciencia y las humanidades, nos congregamos también para recordar y homenajear a los Reyes de Navarra", un acto que, según reconoció, "nos llena de emoción y orgullo".
Por su parte, el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, subrayó que el Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2005 distingue a Javier Manterola como "creador contemporáneo que ha sabido fundir magistralmente la belleza y la técnica y reconoce la importante labor creadora de quien ha hecho una importantísima aportación al patrimonio cultural del arte contemporáneo".
De hecho, el presidente afirmó que la "maestría" de Manterola recuerda a la figura de Leonardo da Vinci, "que sintetizó proverbialmente los oficios de ingeniero, de inventor y de artista".
Javier Manterola se mostró emocionado durante el acto y apuntó que recibir este Premio a manos de los Príncipes es "un gran honor". "Me siento contento, orgulloso y agradecido", afirmó el ingeniero, quien acudió al acto acompañado por su mujer y dos de sus hijos. Otra de sus hijas no pudo asistir por haber sido recientemente madre.
Manterola explicó que, en el mundo de los puentes, la rama de la ingeniería que eligió, se ha encontrado "bien" y citó la frase de Nietzsche en la que decía que "La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta" para explicar que, para los ingenieros, el pasar de un lado al otro del puente, el caminar y ordenar el territorio "constituye nuestra meta". Durante estos días, hasta el 26 de junio, el Palacio de Congresos Baluarte de Pamplona dedica su espacio a una exposición de este navarro.
Tras este acto, que fue amenizado por la Coral de Cámara de Pamplona, los Príncipes, como ya es tradicional, hicieron una ofrenda a los Reyes de Navarra. El homenaje se inició con un cortejo acompañado también por ujieres que portaron la corona de flores y la urna con el donativo que más tarde, durante el ofertorio de la misa, el Gobierno de Navarra entregó a la comunidad benedictina de Leyre para el mantenimiento del culto.
Al concluir la misa en la iglesia abacial los Príncipes, junto con Miguel Sanz y la comunidad del Monasterio, se acercaron hasta el sepulcro que guarda los restos de los Reyes de Navarra y don Felipe depositó un ramo de flores rojas con la leyenda "SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias y de Viana".
Después de la misa los Príncipes firmaron en el Libro de Navarra, en un breve acto celebrado en la biblioteca del monasterio. Concretamente, dejaron constancia de la "oportunidad" de poder celebrar también el cincuenta aniversario de la Reinstauración Benedictina del Monasterio y transmitieron su felicitación junto a la de toda la Familia Real.
Durante el mismo acto, Don Felipe y Doña Letizia recibieron como obsequio del Gobierno de Navarra una reproducción en plata de la arqueta mozárabe de marfil que se guardó en Leyre y que constituye uno de los tesoros más relevantes del patrimonio histórico de la Comunidad Foral. El Gobierno les entregó también un ejemplar del volumen "Cartas de Japón de Francisco de Xabier", que reproduce fragmentos de la correspondencia de San Francisco desde Extremo Oriente en castellano, inglés y japonés.
Después, Don Felipe y Doña Letizia departieron con los monjes de la comunidad benedictina de Leyre en la sala capitular del Monasterio y, más tarde, tomaron un aperitivo con los invitados en un jardín exterior.
En el último acto del programa, los Príncipes presidieron el almuerzo en su honor ofrecido por el Gobierno de Navarra y al que asistieron unos ochenta invitados, entre los que se encontraban Javier Manterola, Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2005. El menú consistió en una selección de alcachofas de Tudela, verduritas y langostino crocantes al perfume de jabugo, de entrante; ragú de rape asado, salteado de hongos con ravioli de patata y cebolleta fresca, y, de postre, "parfait" de chocolote amargo sobre crema inglesa y sorbete de mandarina, acompañado de vinos de Navarra.
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