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Gómez-Pablos tiñe de azul la Sala de las Francesas de Valladolid, ciudad que ha conquistado su 'alma' y su inspiración
VALLADOLID, 17 (EUROPA PRESS)
La pintora mallorquina Mercedes Gómez-Pablos, afincada entre Madrid y París, acerca desde hoy 33 obras representativas de sus cerca de 50 años de carrera al público de Valladolid, una ciudad que según reconoció la propia artista la ha "conquistado", le ha "llenado el alma" y es "más que un premio".
Gómez-Pablos, quien compareció hoy ante los medios durante la presentación de la muestra, ubicada en la Sala de las Francesas, reconoció sentirse "enamorada" de Valladolid después de tres días de estancia en la ciudad por la "simpatía" de la gente y por el trabajo realizado por el equipo de la Fundación Municipal de Cultura, una labor que aseguró no haber visto en ninguna de las muchas ciudades en las que ha mostrado su obra.
Una de las principales "innovaciones" de la exposición de Valladolid es la ubicación temática de las obras, una práctica nunca realizadas por la artista por considerarla "monótona" que se ha materializado en esta muestra. "Realmente me tiene conquistada esta ciudad", reconoció la "pintor", denominación impuesta por Francisco Umbral y mantenida por Gómez-Pablos.
Su estancia en Valladolid, que se prolongará hasta los 15 días, influirá en sus pinturas futuras, tal y como la artista señaló, dado que la ciudad, lejos de no dejarla "indiferente", le ha "llenado el alma", algo que no sucede en el caso de Mallorca, su tierra natal, donde recalcó que no la tratan "bien". "Nadie es profeta en su tierra", apuntó.
En referencia a la selección de obras --desnudos, bodegones, flores...-- que se pueden contemplar en la muestra, la artista, quien siempre coge el pincel tras una sesión de lectura de poesía y con los acordes de música de Bach, destacó que se ha realizado en función de las alturas y del color medidas por el "patrón" de la estética, es decir, del hecho de que combinen o no.
Asimismo, una de las características de sus cuadros, enmarcados en el expresionismo figurativo o abstracto con influencias "amorosas" de otros artistas, es la tónica cromática, centrada en un "carísimo" azul que le obsesiona desde sus inicios en el mundo de la pintura, cuando el color azul suponía un "desafío" con el que no se atrevía, aunque en la actualidad confiese haber pasado a "emborracharse" de los azules.
Este color, a diferencia de otros muchos, es "frío" y no es "fácil" aunque además, en los desnudos (en los que nunca se puede percibir el rostro) aporta un tinte de tristeza que, según la propia autora, no surge cuando los cuadros se resuelven con colores cálidos, aunque la "resolución" de sus obras le llega siempre en sueños.
PARIS Y MADRID.
Pese a que Gómez-Pablos tiene especial predilección por París, una ciudad "única para cualquier pintor" por la luz que emana, la atmósfera o el ambiente que la envuelve, Madrid es "un poco" su ciudad, una urbe "vital" en la que siempre se pueden visitar exposiciones y galerías.
Tras pasar en 1956 por la Academia de Eduardo Peña, donde empezó su carrera, Madrid se convirtió en un lugar especial después de realizar allí, en el año 1959, su primera exposición, en el Club Urbis, que fue presentada por el crítico soriano Gaya Ñuño, que le llevó al año siguiente al Ateneo de Barcelona, donde su muestra fue presentada por el premio Nobel Camilo José Cela.
En 1962 expuso en la Chase Gallery de Nueva York y hasta 1964 llegaron los premios, procedentes de París, como la Medalla de Plata de la Villa de París, en el Musée d'Art Moderne; el Diploma de Honor del Salón de Bondy o la Medalla de Plata de "Arts Sciences et Lettres" de París.
El salto al otro lado del charco llegó en 1965, cuando la Universidad de Chile le invitó a exponer y donde presentó la exposición Gabriel Valdés, aunque en 1967 fue el turno de Buenos Aires, años en el que las exposiciones fueron continuas.
Los premios llegaron de nuevo desde París en 1992 --la Medalla de plata de la Villa de París por la obra "Façade 14", otorgada con ocasión de la exposición de la federación cultural femenina-- en 1995 el Premio especial del alcalde por el cuadro "Mallorca" y, en 1997, el Premio especial del jurado del "Palais Salón".
México, país al que ha llevado muchas exposiciones, albergó en 1998 dos muestras, una en el Club de Industriales con el escultor Pedro Bosch y otra en el museo del Carmen, titulada Los colores del silencio.
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