|
Cuando te conocí, tú me mirabas sin decir nada.
Tus ojos como el mar, deslumbraron mi mente.
Cuando para mi tus palabras pronunciabas
un susurro me recorría el cuerpo muy lentamente.
Yo te quería pero era incapaz de decirte nada.
Poco a poco tus palabras se agotaban
lentamente mi interior se quemaba.
Ahora nos vemos y tú no dices nada
¿Será que estás enamorada?.
Enamorada de un hombre cuyas
palabras brotaron de su alma.
Yo tampoco digo nada...,
al ver que pasas de largo por mi mirada.
Ahora me doy cuenta que revives en mi alma
que las brasas aun no estaban apagadas.
Ahora me invades de sueños el alba,
con tu dulce cara destrozando mi alma.
©1998-1999 José Miguel Marín Marín
|