|
Tu mirada se clavó en mi alma,
Y Yo intentaba quitármela.
Pero al tirar de la saeta, más
El corazon yo ma rasgaba.
Vi que me desangraba, tú me mirabas
y la herida se agrandaba.
Yo no podia hacer nada
Y me acostumbré a la yaga.
Vi que no podía vivir sin ella,
Ese dulce dolor me gustaba.
Un día desapareciste y mi
herida se cerraba.
Tú recuerdo perduraba
pero no me dañaba.
El otro día te miraba,
pero no te miraba
porqué tú no te acordabas
de tu saeta lanzada.
Pero al irte de nuevo
vi mi mano empapada,
me desangraba,
sangre de mi pecho brotaba.
la cicatriz se ensanchaba.
Una nueva saeta había
en mi alma impactada.
En el suelo yo tirado
me hallaba, pero ella
no estaba. Ahora me daba
cuenta que su ausencia
no me sanaba
sino me mataba.
©1998-1999 José Miguel Marín Marín
|