La magia de Queen regresó la noche del 2 a Barcelona en un concierto ante 18.000 personas en un abarrotado Palau Sant Jordi con el ex vocalista de Free y Bad Company, Paul Rodgers, al frente en el que repasaron los himnos más populares de la banda británica y sobre el que planeó la figura alargada de Freddie Mercury, auténtica alma de 'La Reina' y fallecido hace 14 años.
El público asistente al concierto de la capital catalana, que es el punto final de la gira española iniciada el 1 de abril en el nuevo Pabellón de los Deportes de Madrid, era una mezcla heterogénea entre seguidores veteranos de la banda que han desempolvado sus antiguos vinilos y jóvenes que nunca habían podido oír al grupo en directo.
El concierto se inició con cerca de una hora de retraso con una desconcertante intro del tema 'Lose yourself' de Eminem, que dio paso a unas notas de 'Reachin' out' a cargo de un muy integrado Rodgers y la veloz 'Tie your mother down' que envalentonó al ávido público barcelonés que llevaba horas haciendo cola y esperando la actuación de la banda.
Los renovados Queen sólo necesitaron diez minutos para acabar de meterse al público barcelonés en el bolsillo con el clásico 'I want to break free', un tema escrito por el bajista John Deacon --quien no ha participado en esta gira de regreso--, y que fue aullada por el respetable, seguida de 'Fat bottomed girls' y 'Crazy little thing called love'.
Tras este eléctrico inicio, Queen se permitió un paréntesis acústico con 'Seagull' de Bad Company, '39' y una coreada 'Love of my life', cantada por el guitarrista Brian May y dedicada a Freddie Mercury lo que llevó a que el público a clamar 'Freddie, Freddie'. La banda británica obsequió también a los seguidores barceloneses con 'Hammer to fall', interpretada de forma lenta y rápida.
Otro de los momentos de mayor clímax del concierto en el Sant Jordi fue la interpretación a cargo del batería Roger Taylor de 'Radio Ga Ga', otro de los innumerables clásicos de los británicos, tras un largo solo de Brian May.
La primera parte del concierto finalizó con un conjunto de canciones que hicieron las delicias del respetable, un --no podría ser de otra manera-- mágico 'It's a kind of magic', una pletórica 'I want it all', una intensa 'Bohemian rhapsody' --para cuya parte inicial se recuperó la voz e imagen de Mercury a través de un vídeo--.
Los bises fueron para el que podría ser el lema de la gira de retorno, 'Show must go on', el 'All right now' de Bad Company y la traca final, como marcan los cánones de Queen, el aclamado 'We will rock you' y la definitiva 'We are the champions'. Las notas del himno británico 'God save the Queen' pusieron el broche de oro a un concierto de dos horas que dejó a las claras que, sin ser lo mismo que con Mercury, el show debe continuar.