Belén Maya y Rafaela Carrasco quieren "expandir los límites permitidos en el flamenco" con su último espectáculo, 'Fuera de los límites', que representarán para el público madrileño desde mañana hasta el próximo 20 de agosto en el Teatro Pradillo. Con la puesta en escena de Ramón Oller, el espectáculo, englobado en la programación de 'La otra mirada del flamenco 2005', cuenta varias "historias de mujeres" a través del baile y "desde un punto de vista femenino".
En una entrevista concedida a Europa Press, Belén Maya aclaró, también en nombre de su compañera y amiga Rafaela Carrasco, que al hablar de las limitaciones impuestas por el flamenco, se refiere "al vestuario tradicional, la música, el cante, la guitarra y los bailes". En este sentido, "el flamenco tiene unos cánones muy marcados, por eso es difícil salirse de ahí", aseguró.
Por este motivo, insistió, queremos "expandir los límites permitidos" añadiendo "movimientos contemporáneos al espectáculo". Pero no son las únicas profesionales del baile que se están dedicando a innovar en este campo, si no que otros artistas como "Israel Galván, son muy contemporáneos y están rompiendo muchos cánones".
'Fuera de los límites' ha sacado el "duende interior" de ambas bailaoras y coreógrafas, que consiste en conservar "la honestidad contigo misma a la hora de contar lo que quieres sin dejarte influir por una mala crítica o por la tradición familiar flamenca, en mi caso", señaló. "Se trata de pasar un poco de las presiones de fuera", una hazaña que ambas han tenido que realizar.
TRADICIÓN E INNOVACIÓN
Sin embargo, la bailaora admitió que los artistas que ahora buscan innovar en su campo han tenido una base muy buena y tradicional, "han bailao por derecho en tablaos cuando empezaron", dijo. "Ahora nos apetece hacer otras cosas, pero sin una base buena no podríamos respetar la tradición que luego queremos cambiar". En este sentido, Maya baila una "seguiriya con bata de cola y Rafaela, una malagueña".
En cuanto a la experiencia de trabajar juntas, "nos conocemos desde que yo tenía 18 años, y nos aportamos sobre todo valor y coraje", explicó. Asimismo, se hacen mutuas "críticas positivas" y se respetan "mucho" como profesionales, añadió. Por este motivo, "estamos siempre pinchándonos y si a una le da miedo una cosa la otra le dice que lo haga", comentó.
A la hora de llevar a cabo el espectáculo, cuya preparación ha durado "alrededor de tres meses cada una por su parte, y un mes para unirlo todo", han elegido la música entre las dos y compartido el proceso de creación del espectáculo, exceptuando los "solos".
El trabajo de Ramón Oller, director, ha consistido exclusivamente en la puesta en escena: "Teníamos los solos ya montados pero no sabíamos cómo unirlos para que diesen conexión al espectáculo, y le llamamos la última semana de montaje, cuando estábamos en Granada; lo vio una vez todo y ya empezó a dirigir y a cambiar cosas", relató.
En este sentido, Oller "nos ha dado más que una visión, una estética muy plástica a través de una escenografía muy pequeña y minimalista, llena de imágenes muy poéticas", describió, destacando la creatividad que caracteriza al director, quien no tocó "para nada" la coreografía. Así, la escenografía no cambia en todo el espectáculo, sólo se modifica "el vestuario y la música".
CATARSIS Y AGRESIVIDAD
Para la bailaora, el número titulado 'Desamparo' es muy personal. En el escenario, Maya se va "quitando ropa" y se suelta. "Es una especie de catarsis que hice en un momento en el que necesitaba desprenderme de muchas cosas, del pasado, y cada vez que lo hago me emociono mucho; es bastante fuerte para mi", confesó.
Finalmente, aseguró que el número más divertido es el que cierra el programa del espectáculo: 'Lara & Croft', que inspirado en el personaje de Tomb Raider, acude a movimientos de king boxing y tai boxing. El número "tenía que ser muy cañero, físico y rápido; una mezcla entre violencia y agresividad entre nosotras que luego se convierte en camaradería y amistad".
Un final que busca expresar que lo "hemos pasado muy bien contando lo que queríamos, pero entre nosotras, no nos hemos machacado, y hemos terminado bien, colegas", apuntó. En definitiva, la artista espera que el público "esté abierto a pasarlo bien, en un espectáculo donde también hay partes más serias de danza-teatro, y que reciban la propuesta sin juzgar si es o no flamenco, porque --advirtió-- no es lo típico del flamenco".
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