Published On: Mie, Dic 31st, 2014

La lucha por la visibilidad online

A la fuerza ahorcan.

Ese dicho resume a la perfección la situación con la que se encuentran los negocios tradicionales respecto a Internet. Quieran o no quieran, observan cómo aparecen competidores que venden sus mismos productos en Internet y se ven forzados a trasladar parte de su actividad al mundo online.

La entrada al negocio online al que se enfrentan se puede dividir en tres fases: presencia, visibilidad y venta.

En un primer momento, con la irrupción de Internet hace veinte años, se decía que lo importante era la presencia online, que cualquier negocio debía tener una página web y una dirección de email porque eran tan importantes como su tarjeta de vista para establecer contacto con el posible cliente. Se hicieron millones de páginas web, unas mejores y otras peores, y al final todos los negocios grandes y pequeños tuvieron su website pero, para su decepción, ni les sirvió de nada ni las masas se lanzaron a pedirles catálogos o a llamarles para hacer ventas y la inmensa mayoría de los clientes potenciales ni siquiera llegaron nunca a tener conocimiento de que existiese una página de esa empresa.

Visibilidad online

Aparece entonces la necesidad de tener no sólo presencia sino visibilidad online y aquí es donde se complica la cosa porque, mientras que para tener presencia basta con contratar a un profesional que construya el sitio web y le añada más o menos contenido y funciones, para tener visibilidad online ya se entra en competencia con otros negocios que luchan por captar la misma audiencia.

Las alternativas para conseguir visibilidad online son dos (y las dos cuestan dinero, mucho dinero):

– atraer al cliente posicionando la página del negocio ante la audiencia mediante la creación de contenidos o servicios que generen tráfico de forma natural apareciendo en los buscadores, recibiendo enlaces de otros sitios web, apareciendo en alguna lista de empresas por actividades o ciudades, como es el caso de Infoisinfo en España. Un directorio de empresas donde puedes dar a conocer tus actividades ya sea en su versión gratuita como en la de pago, donde ademas de sacar provecho del trafico del mismo sitio, cuentas con una gran presencia en buscadores, lo que hace que puedas llegar a un numero muy alto de potenciales clientes, creando listas de correo con los contenidos añadidos o distribuyéndolos a través de redes sociales, etc.. Por ejemplo, una empresa de productos dietéticos puede crear uno o varios sitios sobre adelgazar, dietas, vida saludable, etc. y ofrecer servicios como calculadoras de peso o simuladores de dieta o programaciones de ejercicio físico para rebajar peso, etc.

– pagando a otros sitios web que ya tienen audiencia para insertar publicidad del propio negocio que resulte atractiva a aquélla y traiga al sitio web de la empresa a los potenciales clientes

Como ya se avisa arriba, ambas alternativas son costosas pero, sin duda, la primera es mucho más eficaz a largo plazo ya que genera un flujo constante y del que somos dueños.

La segunda alternativa tiene dos problemas: de un lado, la relación directa entre gasto y tráfico conseguido, de modo que en cuanto cesa el gasto, se acaba el tráfico; de otro lado, el virtual monopolio de Google en el negocio del SEM (pagar por salir por en los resultados de búsquedas de su buscador) o antes de los vídeos de su portal Youtube, le permite establecer precios que hacen extremadamente difícil que sea rentable hacer una campaña.

Ambas opciones, por supuesto, no son excluyentes y si se dispone de mucho presupuesto se pueden conciliar ambas perfectamente pero siempre procurando “que la fiesta sea en casa”, es decir, que si se gasta dinero en atraer a los clientes potenciales, los llevemos a nuestra tienda y no a una sala de ventas cuyas condiciones no controlamos. De hecho, esto es lo que ahora está de moda y se conoce como marketing de contenidos.

En tercer lugar, una vez obtenida la visibilidad llegaría el momento de convertir al usuario en cliente pero eso ya es harina de otro costal y hacer un mínimo análisis de los principios de la venta online requiere otro artículo específico.

En el gran esquema de las cosas, el comercio en Internet está en fase de reparto de la visibilidad y se están fijando las posiciones. Es verdad que ya hay empresas con ventas mil millonarias pero también es verdad que, según los países, las ventas por Internet suponen entre un uno y un seis por ciento del comercio total y que a fecha de hoy la inmensa mayoría de los comercios puede todavía funcionar perfectamente ignorando por completo al mundo online pero esa situación va a seguir cambiando.

La web existe desde hace 25 años y alcanzó los mil millones de usuarios, la adolescencia, en 2005 y será realmente adulta cuando al menos más de un tercio de las transacciones comerciales se realicen a través de Internet y para eso todavía falta mucho tiempo, al menos quince o veinte años, tiempo todavía suficiente para tomar posiciones y alcanzar una considerable visibilidad que, con el tiempo se acabará convirtiendo en cuota de mercado.

Claro que el que haya todavía tiempo, no significa que se pueda perder ¡ni un minuto!

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