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Published On: Mar, Sep 15th, 2015

La regulación del juego online fuerza las fusiones en el sector

La nueva ley europea que obliga a las compañías de jugos y apuestas online a pagar el IVA en el país desde el que juega el usuario ha supuesto una revolución en el sector.

De entrada, ha supuesto un aumento de costes para todos los operadores, ya que hasta ahora, lo habitual era que, aún estando autorizadas para ofrecer sus productos en mercados regulados como España o Francia, operasen desde territorios con baja fiscalidad, especialmente desde Gibraltar. Ahora, la obsesión de todas las compañías es ganar tamaño con dos objetivos muy claros:

  1. Reducir costes: el juego online es un sector técnicamente muy complicado. Por un lado, el hecho de que mueva ingentes cantidades de dinero lo hace especialmente apetecible para los ciberdelincuentes, que no dudan en aprovechar cualquier resquicio que se deje para asaltar cualquier sistema, bien sea desde un ordenador, bien sea desde un móvil. Por otro lado, los sitios web y las aplicaciones para smartphones se van sofisticando exponencialmente, de modo que requieren ingentes inversiones tecnológicas para mantener equipos y profesionales capaces de operarlos. El objetivo es mantener al jugador con la máxima motivación posible y para eso no bastan unos dibujitos sino que una aplicación para jugar al póquer con el móvil tiene que ser capaz de transmitir al jugador la emoción de una partida en vivo. Es decir, no basta con ser capaces de emular el Solitario de Windows sino que es necesario ofrecer las caras de los otros jugadores e inducir sospechas, alimentar faroles y desatar los nervios del contrincante.
    Aplicación de póker para Android
  2. Evitar ser absorbidos. Los ejecutivos de las empresas saben que su sillón depende de que la empresa siga siendo un actor principal en el sector; ser absorbido significa ser derrotado y ceder el puesto a alguien llegado desde la empresa compradora. Eso es así en cualquier sector pero en el del juego online lo es todavía más porque es un sector en plena ebullición que está pasando de la ilegalidad más absoluta a consolidarse dentro de mercados regulados y en ese tipo de mercados no hay sitio para las empresas pequeñas. Por poner un ejemplo, es algo parecido a lo que ha pasado en España con las operadoras de móviles: después de tantas vueltas, al final sólo tenemos tres operadoras con red propia (Telefónica, Vodafone y Orange) y un puñado de operadoras virtuales que trabajan sobre la red de aquéllas. Por el camino se han quedado un buen puñado de intentos locales o internacionales de fundar compañías que al final han sido adquiridas por las tres supervivientes.

Como resultado de esta tendencia a aumentar de tamaño, Ladbrokes y Gala Coral han creado una de las mayores sociedades de apuestas de Reino Unido, Betfair y Paddy Power se han unido para llegar a los 1.500 millones de euros de facturación y GVC se gastó esa misma cantidad en comprar Bwin.

Los beneficios de esas fusiones no serán inmediatos. Sin embargo, dentro de unos meses sí se podrán ver ya que, por ejemplo las aplicaciones de casino para móvil podrán tener un mismo background técnico y, al nivel al que se ha puesto este mercado, eso puede suponer un ahorro de docenas de millones de euros que se trasladarán directamente a la cuenta de resultados.

Uno de los perdedores de este cambio normativo es Gibraltar. La colonia inglesa ha venido siendo atractiva mientras los países no han regulado el juego online pero ahora, al tener que pagar impuestos en los países donde están los jugadores, la falta de pesonal cualificado y de instalaciones técnicas suficientes (que se pueden encontrar abiundantemente en cualquier gran ciudad europea) empiezan a ser una rémora en forma de costes que las empresas pueden empezar a no asumir.



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