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Forum 2004.- Pujol dice que la inmigración 'puede cambiar el mundo' pero aboga por 'mantener la identidad' nacional
Advierte que en Europa hay "mucha inquietud", que "no se puede obviar en nombre de principios pretendidamente progresistas"
BARCELONA, 3 (EUROPA PRESS)
El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, aseguró hoy en el Forum 2004 que la inmigración "puede cambiar el mundo para bien, ahora y con una perspectiva de 50 años", convirtiéndose en "una de las consecuencias positivas de la globalización". Sin embargo, abogó por combinarlo con el derecho de las sociedades receptoras a "mantener la identidad" nacional.
La comparecencia de Pujol en el diálogo 'Migraciones y movimientos humanos' era una de las más esperadas, tras la polémica suscitada por su advertencia de que el mestizaje podría poner en peligro la supervivencia de Cataluña.
El ex mandatario no se refirió de forma directa en ningún momento a estas palabras, pero sí realizó referencias veladas a lo largo de su ponencia en la sesión 'Cooperación en la gestión de las migraciones: global versus regional'. Así, por ejemplo, advirtió que en Europa existe "mucha inquietud" por el "difícil" equilibrio entre "el derecho a sobrevivir de los emigrantes, donde sea", y el de las sociedades receptoras a "mantener su identidad".
En su opinión, "no se puede ignorar" este hecho "o menospreciarlo en nombre de principios pretendidamente progresistas", ya sea "por buena voluntad o por un cálculo político interesado". Tras ello --y advirtiendo que "si escandalizo, mejor"--, recordó que alguna de las medidas políticas más radicales hacia la inmigración han sido adoptadas por gobiernos socialistas.
Entre estas medidas, mencionó la propuesta del ministro de Interior alemán de crear campos de internamiento en Libia para los emigrantes que Europa no deja entrar. El ex presidente matizó que el propósito de estas alusiones es "que se entienda que la inmigración preocupa a todos y que no es serio minimizarlo ni criminalizarlo".
En este sentido, no ahorró críticas para los líderes europeos, para quienes "no ha existido nunca la inmigración ni la natalidad", algo que han obviado "para que no les tachen de reaccionarios". Igualmente, afirmó que "los catalanes tenemos un problema", en referencia a la acogida de inmigrantes, "que tenemos que vivir en la calle", por lo que instó a sus críticos a "preguntar a los catalanes que viven en el Raval qué opinan".
Pujol aseguró que "estamos ante un cambio gigantesco en el mundo", provocado por los movimientos migratorios, que se produce "con dolores de parto" que "hay que procurar paliar" pero que "es inevitable y a largo plazo puede cambiar el mundo para bien".
BENEFICIOS PARA LOS EMISORES.
El ex presidente se preocupó de diferenciar, en su análisis, los efectos de la migración en los países emisores y en los receptores. En el caso de los primeros, recordó que los envíos de dinero de sus emigrantes suponen "unos ingresos económicos muy importante que mantienen el nivel de vida" en unas cotas "mucho más altas de las que tendrían de otra forma".
En una vertiente menos material, también consideró, poniendo como ejemplo a España que los emigrantes que retornan, además de dinero, traen "nuevas ideas e iniciativas", una "nueva mentalidad".
Para Pujol, lo "ideal" sería que "los países ricos estimularan este retorno a través de ayudas a las iniciativas empresariales de estos emigrantes con voluntad de volver" así como "ayudar al desarrollo de los países" del tercer mundo. Sobre este punto, alertó de la "doble moral" de hacer "discursos solidarios" con políticas de cooperación y negarse, a la vez, a eliminar los subsidios agrícolas.
DIFICIL EQUILIBRIO DE LOS RECEPTORES.
En cuanto a los países receptores, Pujol explicó que constituyen un destino de la inmigración "porque lo necesitan y porque la miseria del mundo se extiende por todas partes", dado el deseo "simplemente de sobrevivir" de las personas.
Para el ex mandatario "combinar el derecho a sobrevivir, donde sea, de los inmigrantes, y el derecho de la sociedad receptora a conservar su identidad, cuesta". De hecho, recordó que varios países europeos están revisando su legislación en materia de inmigración con "nuevas disposiciones más restrictivas".
CATALUNYA, UN "PAIS FRAGIL".
"Cataluña tiene derecho, como cualquier país, a conservar su identidad colectiva", especialmente teniendo en cuenta que "es un país frágil, por demografía, por que no somos independientes y porque pesa sobre nosotros una gran presión política y cultural", afirmó.
Pujol admitió que ningún país "ha resuelto del todo bien" el encaje entre inmigración e identidad, y puso como ejemplo a Francia. En el país galo "viven muchas culturas, pero no es multicultural" porque el "cuerpo cultural al que todo el mundo se incorpora es el francés". Algo similar ocurre, añadió, en Suecia o Alemania. "Evitar la fragmentación es una cosa que todos los países intentan y, si no lo consiguen, dejan de ser efectivos y se convierten en una mezcla y en una cosa poca definida".
En el caso catalán, recordó que, ya en 1935, se pronosticó "el fin de Cataluña como país por problemas demográficos" algo que "no ha sido así porque los catalanes, que quiere decir todos los que viven y trabajan en Cataluña, han hecho un notable esfuerzo para asegurar la cohesión para ser un solo pueblo".
Por ello, apostó por seguir "aplicando la misma política de siempre: de integración, que nos vean como una sociedad de acogida, una política de promoción de sus inmigrantes y de sus hijos, de respeto a las personas y de respeto de todos a nuestra identidad como país".
En el caso de la inmigración, "no bastan sólo las leyes", concluyó, sino también "la educación y la mentalidad cívica". Y recordó que "hace 50 años que escribo de inmigración y, como he sido presidente de la Generalitat durante 23 años, también he actuado".
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