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Fraga decide poner fin a una legislatura marcada por el 'Prestige' y las crisis internas del PPdeG
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 21 (EUROPA PRESS)
El presidente de la Xunta, Manuel Fraga, ha cedido ante los consejos de los dirigentes del PP que le pedían un adelanto electoral y ha optado por no agotar su cuarta legislatura al frente del Gobierno gallego, que estuvo marcada por la catástrofe del 'Prestige' y por las crisis internas de su partido.
La VI legislatura del Parlamento gallego se inició en diciembre de 2001 con una imagen histórica: el apretón de manos entre Fraga y el entonces líder del BNG, Xosé Manuel Beiras, con el cual abrían un periodo de diálogo institucional que también llevó al presidente gallego a compartir fotografías con el secretario general del PSdeG, Emilio Pérez Touriño.
Pero estas imágenes inéditas hasta el momento en la política gallega desaparecieron el mismo 13 de noviembre de 2002 en que el petrolero 'Prestige' sufrió un grave accidente frente a las costas gallegas. La marea negra provocó también sendas mociones de censura de BNG y PSdeG contra la gestión de Manuel Fraga, que dio por rota la interlocución con la oposición.
Asimismo, el chapapote también se cobró como víctima política al entonces conselleiro de Política Territorial y eterno aspirante a sucesor de Fraga, Xosé Cuiña, que en enero de 2004 fue forzado a dimitir después de conocerse que empresas de su familia vendieron material para la limpieza de las costas gallegas.
DIMISION DE CUIÑA Y PRIMERA CRISIS
La salida de Cuiña de la Xunta motivó la primera gran crisis interna del PPdeG de esta legislatura, cuando cinco diputados por Ourense afines a su presidente provincial, José Luis Baltar, amenazaron con dejar al Grupo Popular en minoría en el Parlamento en señal de protesta. El 'barón' orensano siempre defendió y sigue pregonando las opciones del político de Lalín para ser el relevo de Fraga.
Firmada la paz, Fraga nombró a principios de septiembre del año pasado a Alberto Núñez Feijóo y a José Manuel Barreiro como vicepresidentes primero y segundo respectivamente, y designó nuevos conselleiros de Sanidade, Política Agroalimentaria y Asuntos Sociais.
La remodelación del Gobierno gallego no gustó al sector afín a Baltar y a Cuiña, que volvió a poner contra las cuerdas al PPdeG a finales de septiembre, cuando los populares orensanos amenazaron con escindirse del partido. En esta ocasión, el armisticio firmado con Fraga le garantizó a Baltar libertad absoluta para confeccionar las listas electorales.
Ello permitió celebrar el XII Congreso regional del PPdeG a finales del pasado mes de octubre en un clima en el que las tensiones vinieron dadas por el mecanismo para designar al sucesor de Fraga. Mientras el denominado sector de la 'boina' reclamaba un congreso extraordinario para elegir al sucesor, los del 'birrete', próximos a Madrid, advertían de que es el partido nacional el que tiene la última palabra en la designación del candidato a la Presidencia de la Xunta.
Fraga medió presentándose como garante de que su relevo al frente del PPdeG se decidiría "por consenso y democráticamente" mediante el congreso extraordinario pedido por el sector afín a Baltar y a Cuiña. Hoy, tras ratificar al adelanto electoral, el presidente fundador del PP volvió a reafirmar su voluntad de que el nombre de su sucesor se someta a votación en un cónclave extraordinario y sin que Madrid "imponga nada".
INTERVENCION DE RAJOY
No obstante, el relevo de Jesús Palmou al frente de la Secretaría General del PPdeG que reclamaban los afines a Baltar y a Cuiña volvió a generar a finales de octubre una crisis en el seno el partido que obligó a Mariano Rajoy a intervenir.
Finalmente, Palmou conservó el puesto para el que había sido elegido tan sólo una semana antes en el XII Congreso regional, pero la organización de la campaña electoral fue encomendada a Xosé Crespo, en quien había pensado Fraga como nuevo secretario general.
Pese a estos episodios, el PPdeG se presenta a la cita con las urnas del 19 de junio "más unido que nunca", tal y como proclamaba hoy Fraga en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta en el que decidió finalmente el adelanto electoral.
El presidente gallego también confirmó hoy que éstas serán sus últimas elecciones, a las que se presenta con 82 años de edad después de 16 años ininterrumpidos al frente de la Xunta. Fraga anunció que repetiría como candidato a finales del pasado mes de agosto, después de que en octubre de 2003 considerase "contranatura" optar a un quinto mandato al frente del Gobierno gallego.
Esta es la primera vez en 16 años de Gobierno del PPdeG que Fraga opta por no agotar su mandato después de que "la mayor parte" de los dirigentes del Gobierno gallego y de su partido en Galicia y en Madrid apostasen por un adelanto electoral al mes de junio. El presidente gallego decidió entonces reconsiderar su anuncio de que los comicios serían "a finales de octubre".
Las tres convocatorias electorales que le ha correspondido decidir a Fraga se celebraron en el mes de octubre y el presidente gallego se ha mostrado siempre partidario de agotar los mandatos. Tan sólo la crisis del pasado mes de septiembre le llevó a plantearse un adelanto electoral para afrontar la amenaza de escisión de los populares de Ourense.
No obstante, tanto el Gobierno gallego como el PPdeG alegan que la convocatoria de comicios cuatro meses antes no puede considerarse un adelanto electoral porque "la legislatura está acabada" y defienden que se trata de "un ajuste técnico".
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