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Plan Ibarretxe.-La Iglesia lo juzga 'inadmisible' y dice que negar la soberanía de España pone en peligro la convivencia
Advierten de que los proyectos nacionales impuestos, de una manera u otra por la fuerza, dan lugar a nacionalismos totalitarios
MADRID, 7 (EUROPA PRESS)
La Conferencia Episcopal española advirtió hoy que negar unilateralmente la soberanía de España pone en peligro la convivencia de los españoles y que los proyectos nacionales impuestos, de una u otra manera, por la fuerza pueden dar lugar a un nacionalismo totalitario. En una nota, los obispos se pronuncian sobre el Plan Ibarretxe que califican de "inadmisible" y de "alteración del ordenamiento jurídico de forma unilateral". Recalcan también que la Constitución es el marco ineludible de referencia para la convivencia.
Tras la aprobación del Plan Ibarretxe el pasado 30 de diciembre, la Conferencia Episcopal recuerda la doctrina moral de su Asamblea Plenaria acerca de las relaciones entre nación y nacionalismos en España contenidas en la la Instrucción Pastoral 'Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias', de noviembre de 2002.
De la citada instrucción, los obispos destacan ahora que España es fruto de "complejos procesos históricos y que "poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable".
Indican, además, que la opción nacionalista, para ser legítima, "no puede ser absoluta y debe mantenerse en los límites de la moral y de la justicia".
Llaman a los nacionalistas a conducirse en base al bien común de todos los ciudadanos y a tener en cuenta los derechos de los demás porque "cuando estas condiciones no se respetan, el nacionalismo degenera en una ideología y un proyecto político excluyente, incapaz de reconocer y proteger los derechos de los ciudadanos, tentado de aspiraciones totalitarias que afectan a cualquier opción política que absolutiza sus propios objetivos".
NO IGNORAR RELACIONES HISTÓRICAS ENTRE PUEBLOS
Por este motivo, dejan claro que la pretensión de que a toda nación, por el hecho de serlo, le corresponde el derecho de constituirse en Estado, "ignorando las relaciones históricamente establecidas entre los pueblos y sometiendo los derechos de las personas a proyectos estatales o nacionales de una u otra manera dar lugar a un nacionalismo totalitario, incompatible con la doctrina católica".
Por otro lado, destacan que las naciones están dotadas de "soberanía" espiritual propia, pero agregan que "cuando determinadas naciones o realidades nacionales se hallan legítimamente vinculadas por lazos históricos, familiares, religiosos, culturales y políticos a otras naciones dentro de un mismo Estado no puede decirse que dichas naciones gocen necesariamente de un derecho a la soberanía política".
La Iglesia española cree que "resulta moralmente inaceptable que las naciones pretendan unilateralmente una configuración política de la propia realidad y, en concreto, la reclamación de la independencia en virtud de su sola voluntad". Apelan a la solidaridad y la caridad social que "exige a los pueblos la atención al bien común de la comunidad cultural y política de la que forman parte" y reseñan que la Doctrina Social de la Iglesia reconoce un derecho real y originario de autodeterminación política "en el caso de una colonización o de una invasión injusta, pero no en el de una secesión".
Concluyen que no es moral cualquier modo de propugnar la independencia de cualquier grupo y la creación de un nuevo Estado y arguyen que "cuando la voluntad de independencia se convierte en principio absoluto de la acción política y es impuesta a toda costa y por cualquier medio, es equiparable a una idolatría de la propia nación que pervierte gravemente el orden moral y la vida social".
UN NACIONALISMO AJUSTADO A LA MORAL
La Iglesia dice aceptar las opciones de tipo nacionalista que "se ajusten a la norma moral y a las exigencias del bien común". "Se trata --dicen-- de una opción que, en ocasiones, puede mostrarse especialmente conveniente. El amor a la propia nación o a la patria, que es necesario cultivar, puede manifestarse como una opción política nacionalista".
De otra parte, la Conferencia Episcopal se refiere a la Constitución como "marco jurídico ineludible de referencia para la convivencia". Recuerdan que recientemente, los obispos españoles afirmaban que "la Constitución de 1978 no es perfecta, como toda obra humana, pero la vemos como el fruto maduro de una voluntad sincera de entendimiento y como instrumento y primicia de un futuro de convivencia armónica entre todos". "Se trata, --apuntan-- por tanto, de una norma modificable, pero todo proceso de cambio debe hacerse según lo previsto en el ordenamiento jurídico".
Argumentan que "pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder, local o de cualquier otro tipo, es inadmisible". A su juicio, es necesario "respetar y tutelar" el bien común de "una sociedad pluricentenaria".
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