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Noticias de España - Terrorismo |
Uno de los etarras que atentaron en Santander en 1992 dice que fue 'Pakito' quien dio la orden
El fiscal dice que Múgica Garmendia es un "capo mafioso" porque nunca ha apretado un gatillo ni tiene las manos manchadas de sangre
MADRID, 9 (EUROPA PRESS)
El etarra Iñaki Rekarte, condenado por un atentado con coche-bomba en Santander en 1992, que causó tres muertos y 21 heridos, aseguró hoy en la Audiencia Nacional que fue Francisco Múgica Garmendia, "Pakito", el dirigente de la banda terrorista que dio la orden al comando que integraba de realizar este atentado, según supo después.
Rekarte declaró hoy como testigo en el juicio contra "Pakito" como inductor y cooperador necesario en el atentado con coche-bomba perpetrado el 22 de febrero de 1992 en Santander. El fiscal elevó a definitiva su petición de 245 años de cárcel para el ex dirigente etarra y el juicio quedó visto para sentencia.
A preguntas del fiscal jefe de al Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, el etarra señaló que no recordaba qué dirigente les dio la orden de atentar en Santander contra policías, militares o guardias civiles. Luego añadió que no conocía el nombre del dirigente, pero que "después" supo que se trataba de Múgica Garmendia.
En sus declaraciones policiales y judiciales tras ser detenido, el etarra indicó que recibió de "Pakito", también conocido como "Artapalo", dos pistolas, material explosivo e instrucciones para realizar la acción terrorista. Una vez terminó de declarar, el testigo saludo con la mirada al ex dirigente de ETA, que siguió impasible la vista y no quiso hacer declaración alguna.
Otro testigo que declaró en el juicio, Luis Angel Galarza, también condenado por perpetrar este atentado, aseguró que no conocía de nada a "Pakito" y añadió que las instrucciones para llevar a cabo el atentado se las dio "una persona de la organización". Sin embargo, al entrar en la sala y al abandonar la misma, Galarza saludó a Múgica Garmendia. Antes, el testigo afirmó que los objetivos contra los que atentar los elegían los miembros del comando, mientras que una persona de la "organización", que no era "Pakito", les suministraba los coches.
Finalmente, también declaró como testigo José Gabriel Zabala Erasun, miembro del "comando robacoches" y ya condenado por suministrar automóviles a comandos de ETA, que afirmó que le llegó una "nota" para facilitar un coche para atentar en Santander, pero que desconocía el nombre del autor de dicha nota. En sus declaraciones policiales, que fueron leídas en el juicio, indicó que desde 1986 robó numerosos coches para atentados en ciudades como Sevilla, Barcelona, Madrid, Valencia o Burgos.
Fungairiño afirmó en su informe final de conclusiones que este caso ha vuelto a demostrar que Múgica Garmendia es un "verdadero capo mafioso", ya que "se puede jactar de que nunca en su vida ha apretado un gatillo" y de que "no tiene las manos manchadas de sangre". Según dijo, no existen dudas de que "Pakito" dio las órdenes para cometer este atentado y de que es el inductor y cooperador necesario del mismo.
Por su parte, el abogado de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Emilio Murcia, estimó igualmente que el ex dirigente etarra ordenó el atentado como ponen de manifiesto las declaraciones del testigo Iñaki Rekarte. El letrado pidió que la responsabilidad civil fuera fijada en 300.000 euros. El abogado defensor de "Pakito", Zigor Reyzabal, pidió la libre absolución para su cliente.
ESCRITO DEL FISCAL
Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal, en enero de 2002 'Pakito' dio instrucciones a los ya condenados por estos hechos José Gabriel Zabala y Gonzalo Rodríguez Cordero para que robaran un automóvil en San Sebastián y lo pusieran a disposición del "comando" terrorista que se encontraba en Santander, integrado por Iñaki Rekarte, Luis Ángel Galarza y una mujer, en situación legal de rebeldía, a quien a efectos de relato la Acusación Pública denomina "Lola".
Zabala y Rodríguez robaron un Ford Fiesta, colocaron placas de matrícula falsas y lo cargaron con 25 kilos de explosivo y con metralla compuesta por trozos de cadenas de hierro hasta completar 70 kilos de material explosivo en total.
Los dos terroristas trasladaron el automóvil hasta Santander, donde fue recogido por "Lola". El coche-bomba fue utilizado por el "comando" para atentar el 22 de febrero de 1992, accionando el explosivo mediante control remoto, contra una furgoneta de las dependencias policiales del barrio santanderino de la Albericia, en el cruce de la calle del mismo nombre con la Avenida de los Deportes.
El escrito del fiscal detalla que la bomba dejó en la calzada un cráter de 150 centímetros de diámetro por 55 centímetros de profundidad y produjo la muerte instantánea a 3 transeúntes -Eutimio Gómez, en cuyo cuerpo quedaron alojados cinco eslabones de la cadena utilizada de metralla, su esposa Julia Ríos y Antonio Ricondo-. Otras 21 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad, entre las que se contaban los dos policías que ocupaban la furgoneta atacada.
Fungairiño considera que los hechos constituyen tres delitos de asesinato consumado y uno de asesinato frustrado, un delito de terrorismo, otro de atentado a agente de los Cuerpos de Seguridad del Estado, quince delitos de lesiones y cuatro faltas de lesiones cuyo inductor fue Múgica Garmendia. Pide para él 245 años de prisión y que indemnice a las víctimas o sus herederos "por razón de fallecimiento, lesiones y daños".
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