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Noticias del mundo - Europa |
Crónica Bosnia.- Nueve años después de la tragedia Mostar tiende su puente a la normalización
Medio centenar de personalidades europeas asisten a la inauguración del simbólico puente que une las dos partes de la ciudad
MOSTAR, 23 (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Eduardo González)
El río Neretva ha dejado de dividir Mostar, medio centenar de personalidaes asistieron hoy a la inauguración del nuevo puente de esta atribulada ciudad que durante la guerra civil de Bosnia y Herzegovina vivió un infierno que dejó unas secuelas que aún permanecen más que evidentes en sus calles. Entre los asistentes se encontraba el comisario europeo de Asuntos Exteriores, Chris Patten, quien abogó por que Bosnia atraviese "el otro puente hacia Europa". "La Unión Europea no puede eludir su parte de culpa" por lo que sucedió en Europa, "teníamos que haber hecho más y más pronto", afirmó Patten desde lo alto del puente durante la ceremonia de inauguración en la que participaron entre otros el presidente de Bosnia-Herzegovina, Suleiman Tihic, el príncipe heredero de la Corona británica, Carlos de Inglaterra, y el director de la UNESCO, Koichiro Matsuura.
También estuvieron presentes el presidente de Serbia y Montenegro, Svetozar Marovic, el ministro holandés de Asuntos Exteriores y presidente de la UE, Bernard Rudolf Bott, el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, cuyo país contribuyó de forma especial a la reconstrucción, y la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín.
En todo caso, Patten cree que todo aquello "es el pasado" y recordó el papel jugado por Europa para la reconciliación de los Balcanes, para la cual la reconstrucción del puente de Mostar es un símbolo. "Hay otro puente tan visible como el de Mostar que Bosnia tiene que cruzar --continuó--, al otro lado veo con claridad el futuro de Bosnia, un futuro europeo". Por ello, pidió que Bosnia cruce ese puente para "unirse a la gran familia europea". "Andaremos con vosotros cada paso del camino", añadió.
Por su parte, Matsuura indicó que "con la construcción del puente entre las gentes y las comunidades aún no se ha logrado el objetivo de conseguir la paz". Asimismo, Pajín, que presidió la delegación española, afirmó a la prensa que "este es un día muy especial". "El puente se destruyó porque era un símbolo y su reconstrucción es un símbolo de la memoria histórica que conviene recordar para que no se olvide el sufrimiento que ha pasado este país".
UN SIMBOLO
El nuevo puente de Mostar es una réplica exacta del célebre Puente Viejo ('Stari Most'), destruido por la artillería croata en 1993 y se ha convertido en un símbolo de reconciliación y de la cicatrización de las heridas de la guerra civil de Bosnia-Herzegovina de 1992-1995.
El puente, conocido como el 'Stari Most', está incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, cuyos expertos se encargaron de supervisar los trabajos de reconstrucción, que comenzaron el 13 de julio de 1998, cuando la UNESCO, el Banco Mundial y el municipio de Mostar hicieron un llamamiento conjunto en este sentido al que respondieron favorablemente cinco países donantes --Croacia, Francia, Italia, Países Bajos y Turquía--, así como el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa.
Según la UNESCO, el costo total del proyecto ha ascendido a 15,4 millones de dólares (12,5 millones de euros), financiados con un crédito de cuatro millones de dólares concedido por el Banco Mundial y donaciones de Italia, Países Bajos, Croacia y Turquía. La Unión Europea y el Gobierno de Francia aportaron asistencia técnica. Por su parte, el Ayuntamiento de Mostar aportó dos millones de dólares.
La ceremonia se celebró en medio de un calor sofocante y un fuerte caos organizativo, acompañada por muy severas medidas de seguridad en las calles que rodean al puente, cuyos edificios están remozados tras las reconstrucciones y rehabilitaciones de las que han sido objeto. En estos inmuebles que forman parte del casco viejo la vida fluye animada, con bares no faltos de clientela.
EL PUENTE
El casco viejo de Mostar, completamente construido con materiales locales, es un conjunto excepcional de edificios y monumentos armoniosamente reunidos en una ciudad favorecida a lo largo de los siglos por su estratégica situación geográfica y por su importancia como centro artesanal y comercial.
El referente principal de esta ciudad era y sigue siendo su puente, una de las últimas obras monumentales del sultán otomano Solimán el Magnífico (1520-1566). El 'Stari Most' fue construido en 1566 por Mimar Hajruddin, discípulo del célebre arquitecto otomano Sinan. Antes de su destrucción por la artillería croata, en 1993, constaba de un arco en forma de lomo de asno, de 28 metros de luz, 30 metros de largo y cuatro de ancho. Cuando las aguas estaban bajas, se elevaba hasta 20 metros sobre el río Neretva.
Lugar de paso entre el este y el oeste de la ciudad antigua, estaba flanqueado por dos torres fortificadas: la torre Halebija, en la orilla derecha, y la torre Tara, en la izquierda, ambas construidas en el siglo XVII, bajo la dominación otomana.
Esta obra de arte excepcional fue desde su construcción una fuente de inspiración para poetas y viajeros y también era un importante centro de la vida musulmana antes de la ocupación austro-húngara de Bosnia-Herzegovina (1878). Desde lo alto de la torre de la orilla izquierda, el muecín llamaba a la oración. En la otra torre, una amplia sala servía de punto de encuentro de la burguesía ilustrada de Mostar y su recuerdo ha permanecido tan vivo que después de la guerra civil se instaló en ella un café para recordar la convivencia perdida.
LA REUNIFICACION
Para los habitantes de Mostar, el 'Stari Most' es el símbolo de la unión de las dos comunidades que habitan la ciudad, los croatas y los musulmanes. Antes de la guerra, los croatas respresentaban el 34 por ciento de sus habitantes y los musulmanes el 35 por ciento. En la actualidad, los primeros suponen dos terceras partes de los 110.000 habitantes de la ciudad.
Aunque de origen y lengua eslavos y convertidos masivamente al Islam en el siglo XV (conversión que los historiadores explican por la persecución sufrida por los bogomilos, secta cristiana dualista proscrita tanto por la Iglesia ortodoxa serbia como por la Iglesia católica croata), los bosnios musulmanes nunca fueron admitidos como iguales por los extremistas serbios o croatas, que siempre vieron a esta comunidad, y a sus monumentos representativos, como un recuerdo de la ocupación otonama.
El más célebre de estos monumentos era el Puente Viejo. Aunque carente ya de la importancia económica y estratégica que tuvo en el pasado, los extremistas croatas vieron en él un símbolo que debía desaparecer.
Al comienzo de la guerra civil de Bosnia-Herzegovina, las fuerzas croatas y musulmanas combatieron unidas contra el Ejército serbo-bosnio, pero en 1993 se rompió la alianza y comenzaron los enfrentamientos entre los grupos más extremistas de las dos comunidades. En poco tiempo, Mostar, seguramente la ciudad más castigada de la guerra bosnia, pasó a convertirse en el exponente por excelencia de la tragedia de los Balcanes.
Pasados nueve años de la guerra, la ciudad ha dado sus primeros pasos para su definitiva administración. El pasado mes de enero el alto representante de la comunidad internacional en Bosnia-Herzegovina, Paddy Ashdown, proclamó la unificación de la ciudad.
Desde entonces, las autoridades locales han abolido su anterior división territorial en seis distritos (tres croatas y tres musulmanes) y han creado una sola unidad administrativa. Asimismo, las elecciones locales previstas en Bosnia para el próximo mes de octubre deberían consagrar esta reunificación de Mostar con la elección de un nuevo Consejo Municipal en conformidad con un nuevo estatuto decretado por Ashdown.
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