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Noticias del mundo - Europa |
UE.- Deheane admite que hubiera preferido que la Constitución estableciese más la mayoría cualificada que la unanimidad
El vicepresidente de la Convención recuerda que con la mayoría se tiende al consenso, lo cual no ocurre con el derecho de veto
MADRID, 18 (EUROPA PRESS)
El ex primer ministro belga y vicepresidente de la Convención Europea, Jean-Luc Deheane, reconoció hoy en el Congreso de los Diputados que hubiera preferido que la Constitución Europea hubiera beneficiado a las decisiones tomadas por mayoría cualificada frente a las adoptadas por unanimidad, por considerar que "cuando se tiene derecho de veto se debate de forma diferente" que cuando existe la mayoría cualificada, en la que, ante el riesgo de quedar en minoría, la tendencia es buscar el "consenso" en las decisiones más importantes.
El texto del Tratado Constitucional establece que las decisiones del Consejo de Ministros se toman por mayoría cualificada "salvo que la Constitución estipule lo contrario", explicó. "He de reconocer que este 'salvo' sigue siendo un elemento importante de esta Constitución, y creo que en el futuro deberíamos intentar llegar a una generalización de las decisiones por mayoría cualificada", admitió en el curso del Foro Internacional sobre la Constitución Europea, organizado por la Universidad Complutense de Madrid y la Asociación de Periodistas Parlamentarios.
"Siempre he dicho que a mí no me importaba tanto cómo se definiera la mayoría cualificada, sino que lo importante era que los países miembros que participan en los debates fuesen conscientes de que se podían quedar en minoría", añadió. "Cuando uno sabe que tiene derecho de veto, participa en el debate de forma diferente que cuando sabe que puede quedar en minoría", prosiguió. "Con mayoría cualificada, las decisiones importantes suelen tomarse por consenso, porque a nadie le gusta quedarse en minoría, pero con derecho de veto eso no es así", precisó.
"Cuanto más Estados miembros existan, la unanimidad a la hora de adoptar decisiones va a convertirse cada vez más en lo que cabría de calificar de inmovilismo total y absoluto", señaló. "Para la dinámica de la Unión Europea resulta eficaz que se alcance una generalización de la adopción de decisiones mediante el sistema de mayoría cualificada, tanto para las decisiones de carácter legislativo como para las de otra índole, por ejemplo las de política exterior", insistió.
Al respecto, Deheane explicó que la Convención "había contemplado la introducción de un artículo importante para que materias que en virtud del tratado había de ser decididas por unanimidad, pudieran ser decididas por mayoría cualificada; una decisión del Consejo Europeo bastaba".
La Conferencia Intergubernamental (CIG) "ha mantenido este artículo, pero ha añadido una cláusula que lo ha debilitado", por la que "basta que un Parlamento nacional se oponga a la decisión unánime del Consejo Europeo para que dicha decisión no se adopte". "Esto supone un retraso de la Conferencia Intergubernamental que yo lamento, personalmente", añadió.
LA PRESIDENCIA
A juicio de Deheane, la Constitución "llega en el momento oportuno, con una Europa unificada a este y oeste", por lo que expresó su deseo de que otorgue "una dimensión más política a la integración europea, que hasta ahora se había caracterizado por tener un carácter más económico". Asimismo, afirmó que el texto "intenta posicionar a Europa en este mundo global de hoy en día y convertirla en un auténtico actor global".
Como ejemplo de este carácter político, Deheane destacó el "vivo debate" que produjo en el seno de la Convención el tema de la presidencia de los Consejos Europeo y de Ministros, que hasta la fecha ejercían semestralmente los Estados miembros. "Con el tiempo estas presidencias han ido ganando mayor importancia", explicó. "En principio su función era presidir reuniones, que es algo distinto que presidir el destino de Europa", precisó. "La Presidencia se encontraba al servicio de la Comisión para realizar el programa que previamente había decidido la Comisión", añadió.
En los últimos diez años, las presidencias semestrales han desarrollado "sus propios programas y en función a veces de los intereses nacionales", por lo que podía "perturbar la programación de la Unión Europea" y crear "una cierta discontinuidad", indicó Deheane.
Por ello, en la Convención se llegaron considerar varias posibilidades, como crear "una presidencia permanente del Consejo Europeo o presidencias por equipos para los Consejos de Ministros", o "establecer una Presidencia del Consejo Europeo, pero todos temían que éste se convirtiera en presidente de Europa y que su posición acabe siendo más importante que la de la Comisión Europea".
Finalmente se llegó al compromiso que comporta "tres dimensiones". Por una parte, establece una Presidencia del Consejo Europeo, cuyas funciones "se limitan a gestionar el Consejo Europeo, su funcionamiento y programación, y por tanto no puede presidir Consejos de Ministros". "No es el presidente de Europa, que es lo que algunos temían", añadió.
Por otra parte, "la Comisión sigue siendo el órgano que propone no sólo las leyes, sino también la programación de la Unión y que junto con el Consejo de Asuntos Generales prepara el Consejo Europeo", precisó. Asimismo, respecto a la presidencia del Consejo de Ministros, la CIG "mantuvo la presidencia de seis meses, intentando darle continuidad", prosiguió.
Deheane destacó también la creación de un ministro de Asuntos Exteriores, que "presidirá el Consejo de Ministros". "Por tanto, al contrario que los otros Consejos, el de Asuntos Exteriores tendría un presidente permanente", afirmó. "Esto ilustra cómo Europa va avanzando paso a paso en política exterior", añadió.
LABOR LEGISLATICA DEL CONSEJO DE MINISTROS
Jean-Luc Deheane lamentó que no prosperaron algunas iniciativas, como conseguir que el Consejo de Ministros de Asuntos Generales debatiese "todas las iniciaticas legislativas", una "idea que sólo ha quedado en símbolo" a causa de la oposición de los ministros de otras áreas que se reúnen en Consejos especializados, quienes "no estaban de acuerdo por considerarlo un ataque a sus competencias".
Al final, el cambio implica que cada Consejo de Ministros especializado "debe distinguir en su programa y en su orden del día la labor legislativa de otras labores a las que tenga que dedicarse", y que cada vez que se reúna "en tanto que legislador, ha de celebrar sesión pública al igual que haría cualquier Parlamento". "El objetivo era aportar una mayor visibilidad de cara a la opinión pública, porque el Consejo de Ministros es básicamente un órgano legislativo, por tanto una especie de segunda cámara parlamentaria".
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