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Vaticano.- Las declaraciones del secretario de Estado vaticano reabren el debate sobre la posible dimisión del Papa
ROMA, 8 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, C. Giles)
Las declaraciones realizadas ayer por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Angelo Sodano, en las que comentaba que será el Papa y su conciencia quien decida si dimite han abierto el debate sobre la posibilidad de una retirada de Juan Pablo II.
El precario estado de salud del Santo Padre, que se encuentra ingresado en el Hospital Gemelli desde el pasado lunes por problemas respiratorios y que según el último parte médico, permanecerá al menos hasta el jueves, y la posibilidad de que Juan Pablo II, que ya tenía problemas para hablar, haya perdido del todo su voz, hacen pensar a algunos que no podrá realizar plenamente sus actividades.
"Dejémoslo a la conciencia del Papa. Si hay alguien que sabe lo que hace es él", comentó ayer el cardenal Sodano, que aunque no oficialmente, sustituye al Papa durante esta ausencia. Una posibilidad que contempla el derecho canónigo, ya que en el canon 332, introducido por el mismo Juan Pablo II, se lee que es el mismo Papa quien tendría que presentar su dimisión y que nadie se puede oponer.
"En el caso que el Romano Pontífice renuncie a su oficio se pide que tanto la validez como la renuncia se realice libremente y no se requiere que sea aceptada por nadie", afirma el canon 332.
Aunque Sodano en sus declaraciones añadió que todos esperan que Juan Pablo II supere el Pontificado de Pio IX, sentado en el trono de San Pedro durante 32 años o que sea como Leon XIII que vivió hasta los 93 años.
Las dimisiones del Papa no son un tema nuevo. Tras la operación del 1996 y el comienzo de la enfermedad del Parkinson se comenzaron a oír las primeras voces en las que se instaba a Juan Pablo II a abandonar. En abril del 2000, el arzobispo de París, el cardenal Jean Marie Lustinger declaró que "la enfermedad del Papa le está provocando una parálisis progresiva del cuerpo" a lo que el Vaticano respondió que "sin embargo, las facultades espirituales del Papa permanecen intactas".
Ese mismo año, el presidente de la Conferencia Episcopal alemana Karl Lehman afirmó, en unas polémicas declaraciones a un periódico nacional, que el Papa "tendría que tener el valor de decir que no puede realizar sus deberes". Sus palabras desencadenaron una tormenta en el interior del Vaticano y el mismo Lehman tuvo que desmentir sus declaraciones.
Durante la Semana Santa de 2002, la salud del Papa y una artrosis en la rodilla le impidieron celebrar los ritos sagrados y esta vez fue el poderososo cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y uno de los más cercanos al Santo Padre, quien afirmó que "el Papa está muy mal. Si el Pontífice viera que no puede continuar entonces dimitiría". Una opinión que compartía también el cardenal hondureño Oscar Rodriguez de Madariaga, quien anunció que "el Papa siente toda la responsabilidad de su ministerio y el día que se dé cuenta de que no puede continuar, se detendrá".
POSIBILIDAD DE QUE NO PUEDA HABLAR
Aunque desde el Vaticano siempre se ha sostenido que Juan Pablo II a pesar del calvario físico debido al Parkinson y sus complicaciones, mantiene sus plenas facultades mentales y es capaz de gobernar la Iglesia católica, en estos días surge el problema de que el Pontífice pueda salir del hospital sin poder hablar, debido a la laringotraqueitis que ha sufrido.
Desde hace tiempo, Juan Pablo II es ayudado a leer sus mensajes por el sustituto del secretario de Estado, el arzobispo argentino Leonardo Sangri, pero las pocas palabras, casi imperceptibles, pronunciadas con una voz ronca y cansada por el Pontífice el pasado domingo desde la ventana de la habitación del hospital han preocupado en los ambientes católicos.
El cardenal argentino Jorge María Mejía, amigo personal del Papa, durante la celebración de los 25 años del Pontificado, expresó que un Pontífice que pierde la voz, "tendría que plantearse su dimisión". "Un Papa mudo no puede celebrar la eucaristía", añadió.
Por su parte, tanto Sodano como el cardenal Mario Francesco Pompedda afirman todo lo contrario. "El Papa puede expresarse y gobernar de varias maneras. El Señor le inspiraría la mejor manera de hacerlo", explicaba Sodano.
Pompedda añade hoy en una entrevista al diario 'Corriere della Sera' que para celebrar la eucaristía "no es necesaria la palabra". "Basta que la voluntad se exprese de manera clara y se puede expresar por escrito o con gestos evidentes y significativos", explica.
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