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Noticias del mundo - Europa |
Referéndum UE .- No hay 'plan B' si algún Estado miembro dice 'no' a la Constitución europea
Temor por el resultado en Reino Unido, Polonia, Francia, Irlanda, Dinamarca, República Checa, y Holanda
BRUSELAS, 19 (EUROPA PRESS)
La posibilidad de que la Constitución europea no sea ratificada en uno o varios Estados de la UE, en especial en los que someterán el texto a referéndum, ha despertado el debate sobre qué pasará si el Tratado no entra en vigor.
En estos momentos, más de la mitad de la población de la UE está llamada a aprobar o rechazar la Constitución a través de las urnas. Reino Unido, Polonia, Francia, Irlanda, Dinamarca, República Checa, y Países Bajos podrían plantear problemas para su ratificación, mientras que se confía en un apoyo importante en España, Portugal, Bélgica y Luxemburgo.
En algunos ya ha habido experiencias de referendos europeos fracasados, como en Irlanda, Dinamarca y Francia, y en otros como Bélgica, Países Bajos y España, será la primera vez que les consultan sobre un tema europeo. En Alemania, el 90% de los ciudadanos está a favor de una consulta, aunque haya que reformar para ello su propia Constitución.
A pesar de estos riesgos multiplicados exponencialmente por cada país miembro, en Bruselas, siempre se ha eludido pensar en la posibilidad de un fracaso, y por tanto nadie ha diseñado un 'plan B'. El Tratado constitucional no prevé soluciones jurídicas, aunque sí una "solución política" en caso de no ratificación por un Estado miembro.
El texto establece que "si, después de un plazo de dos años a partir de la firma del Tratado por el que se instituye la Constitución, las cuatro quintas partes de los Estados miembros han ratificado dicho Tratado y uno o más Estados miembros han experimentado dificultades para proceder a dicha ratificación, el Consejo Europeo se ocupará de la cuestión".
Ese "ocuparse" del problema, podría reflejarse en varios hechos. El remedio que se ha aplicado en otras ocasiones sería repetir los referendos, como ya se hizo para la ratificación del Tratado de Maastricht y el Tratado de Niza, después de las negativas de Dinamarca e Irlanda. En el primero de los casos se negoció un acuerdo que supone la exclusión del país en ciertas políticas que suponían la tercera fase de la integración, y en el segundo, se repitió la consulta con algunos matices en la pregunta hasta obtener la respuesta deseada.
Sin embargo, dado que los problemas podrían venir por parte de países mucho mayores, como Reino Unido o Francia, que también han previsto la celebración de referendos, esta solución parece descartada. "No podría entenderse una Unión sin Francia", considera por ejemplo el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, para quien este tema es "demasiado importante".
Otra posible solución sería que el Estado cuyo pueblo o parlamento diga "no" se retire de la Unión Europea. Sin embargo, rechazar la Constitución tampoco significa un rechazo automático a la Unión, y ésta es una posibilidad que ningún país ha considerado.
Por el momento, todos los líderes europeos se limitan a repetir que se "abriría una crisis" en la Unión Europea, o al menos, en el camino hacia una mayor integración. Para algunos supondría además un duro golpe para la credibilidad de la UE en la escena internacional, en un momento en el que precisamente intenta recuperar la confianza de los inversores hablando al unísono en materia económica.
El presidente de la Convención que preparó la redacción de la Constitución Europea, Valéry Giscard d'Estaing, aseguró "el plan B es cero, no hay plan B" y aseguró que el Tratado Constitucional es necesario en la Europa de los Veinticinco porque "la situación actual no es gobernable, no tiene eficacia".
El 'culpable' de ello será en realidad el actual Tratado de Niza, que seguiría en vigor hasta obtener una alternativa. Este texto, aunque es beneficioso para España en cuanto al reparto del poder en el seno del Consejo de ministros, ha sido duramente criticado porque complica aún más las posibilidades de que una propuesta de la ley de la Comisión salga adelante.
Por tanto, su mantenimiento podría resolver el problema inmediato, e incluso podría permitir las siguientes ampliaciones, pero supondría un parón en materia de profundización de la integración. Además, desde que se negoció Niza se ha producido el 11-S y la Guerra en Irak y para algunos la Constitución Europea supone la reafirmación necesaria de la identidad europea.
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