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Noticias del mundo - Europa |
R.Unido - Los partidos británicos omiten su desacuerdo sobre el euro y la Constitución en el mensaje de precampaña
Los conservadores se oponen a la entrada en el euro, mientras los laboristas la condicionan al rendimiento económico
LONDRES, 9 (EUROPA PRESS)
El debate acerca del euro y de la Constitución europea, en el que laboristas y conservadores cuentan con posiciones enfrentadas, quedó diluido durante los mensajes mediáticos y políticos de precampaña en otras cuestiones internas que a priori preocupan más a los británicos y que previsiblemente marcarán los discursos de campaña, como los servicios públicos, los impuestos, la inmigración o la guerra de Irak.
Sin embargo, a pesar de la escasa atención mediática, los principales partidos concurren a las elecciones del 5 de mayo con visiones muy distintas acerca de la relación del Reino Unido con Europa, aunque aún parece quedar lejos en su agenda política el referéndum del año que viene sobre la Constitución europea y otra hipotética consulta acerca del euro para la que hasta el momento no hay fecha, sino especulaciones de todo tipo, incluso la que hace un año hacía pensar que se celebraría antes de las elecciones generales.
Entre los laboristas, la cuestión del euro dependió hasta el momento del estado de salud del gobierno de Tony Blair y de su capacidad para asumir riesgos frente a un electorado poco entusiasmado con la moneda europea. El programa laborista defiende que el Reino Unido esté en el corazón de Europa, apoya la celebración del referéndum sobre la Constitución y la entrada en el euro "en principio", ya que la condiciona a que se cumplan las famosas cinco pruebas económica de Gordon Brown.
En un país sin Constitución propia y reacio a perder sus señas de identidad, los conservadores se oponen a la Constitución europea y piden que se renegocien los términos de la entrada del Reino Unido en la UE. Además, se oponen radicalmente a la entrada en el euro.
Por su parte, los liberales demócratas apoyan la celebración del referéndum sobre la Constitución, pero piden una reforma de la UE para reducir su poder al mínimo. Se muestran a favor del euro, pero prometen convocar antes una consulta popular sobre este asunto.
En todo caso, lo que pueda ocurrir con el euro depende, además del sentimiento de identidad británico, de la marcha de la economía, en la que, frente a los grandes indicadores, hay discrepancias que estarán en primera línea durante la campaña. "Si la economía funciona tan bien, ¿por qué me siento tan pobre?", es una de las voces discordantes que, según la BBC, reflejan el sentimiento de los británicos.
Para los laboristas, el país se sumará al euro cuando le interese económicamente, lo que equivale a superar los cinco test propuestos en 2003 por Brown, entre los que figuran la convergencia con la eurozona, suficiente flexibilidad de adaptación, el impacto en el empleo, el impacto en los servicios financieros y el impacto en la inversión exterior.
IMPUESTOS Y SERVICIOS PÚBLICOS
Entre los asuntos en los que los partidos hacen más énfasis destacan los impuestos, los servicios públicos, la inmigración, las libertades civiles e Irak. En el asunto de los impuestos, se espera, según 'The Independent', que los laboristas se comprometan a no elevar los impuestos básicos, mientras que los conservadores abogan por un gran recorte fiscal --en la votación de los presupuestos hablaron de 4.000 millones de libras-- y los liberal demócratas dicen ser capaces de reformar en sistema elevando tan sólo algunos impuestos a las rentas más altas.
En cuanto a los servicios públicos, los laboristas hablan de un recorte de 84.000 puestos de trabajo en el sector y de mejorar la Sanidad reduciendo las listas de espera, mejorando los diagnósticos y "comprando" operaciones a centros privados. En Educación, apuestan por mejorar los contenidos y ampliar las becas universitarias, con una atención especial a las rentas más bajas.
Los conservadores abogan por una reducción drástica del presupuesto público de 12.000 millones de libras antes de 2008 y de 35.000 antes de 2012, lo que lograrán suprimiendo entre otras cosas 168 órganos públicos y 235.000 "puestos burocráticos". En Sanidad animarán a la gente a que opte por clínicas privadas mientras que en Educación incrementarán el control de los alumnos por parte de los profesores y modificarán en sistema de becas universitarias.
INMIGRACIÓN Y LIBERTADES
El plan de Interior laborista recoge que sólo los inmigrantes con cualificación especial podrán viajar al Reino Unido sin una oferta de trabajo, mientras que los que tengan la oferta deberán salir del país si concluye el contrato laboral. Los solicitantes de asilo perderán el derecho a permanecer indefinidamente y deberán revisar su situación cada cinco años.
Este endurecimiento en política de inmigración coincide con la defensa de la implantación del documento de identidad, con la concesión a Interior de capacidad para detener a presuntos terroristas en sus hogares y con la prohibición del proselitismo religioso que anime al odio.
En inmigración, los conservadores proponen un sistema de control a la australiana para los inmigrantes económicos y el establecimiento de una cuota anual de solicitantes de asilo. Además, apoya el documento de identidad, pide la modificación del Acta de Derechos Humanos y pide que se reconsideren las "órdenes de control".
A pesar de los grandes recortes públicos prometidos, los conservadores dicen que reclutarán 40.000 nuevos policías en ocho años y publicarán cada semana la estadística de delitos locales. Por su parte, los laboristas dicen que reclutarán 20.000 agentes antes de 2008 y aseguran que han conseguido reducir la criminalidad.
IRAK
El tema de Irak se perfila como uno de los asuntos más atractivos de la campaña, no tanto en la idea de invadir el país, en lo que los conservadores están de acuerdo, como en la actitud de Blair y de sus errores. Los laboristas defenderán que el Reino Unido sea una "fuerza de bien en el mundo" que reduzca los conflictos internacionales y combata el terrorismo, para lo que piensa reformar el Ejército y hacerlo más flexible.
Los conservadores apoyan la invasión de Irak, pero acusan a Blair de mentir sobre la información de los servicios de inteligencia. Incrementarán la inversión militar para impedir los recortes previstos en Infantería.
Por su parte, los liberales demócratas se oponen a la intervención en Irak y prometen la retirada de las tropas en diciembre. Prometen sin embargo que hasta entonces mantendrán la actual presencia y que tratará mejor a las tropas.
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