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La industria alimentaria firmará antes del 14 de junio un código de autorregulación de la publicidad infantil



El código seguirá las recomendaciones de la estrategia del Ministerio de Sanidad para fomentar hábitos saludables y reducir la obesidad

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

La industria alimentaria española suscribirá en las próximas semanas junto con el Ministerio de Sanidad un código de autorregulación de la publicidad de alimentos y bebidas destinadas a la población infantil con el fin de que los anuncios, además de hacer publicidad de un determinado producto, transmitan hábitos saludables y fomenten la práctica de ejercicio.

El código, que seguirá las directrices establecidas en la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) elaborada por Sanidad, será suscrito antes del 14 de junio, según anunció hoy la presidenta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), María Neira, en un encuentro organizado por Unilever.

Neira explicó que en virtud del código, que se denominará PAOS (Publicidad, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), los anuncios tendrán que incluir "mensajes sobre estilos de vida positivos", evitando incluir, por ejemplo, a niños consumiendo un terminado producto alimenticio mientras ven la televisión, o mensajes que relacionen el consumo con el bienestar de los pequeños.

Según las directrices marcadas por la Estrategia NAOS, el código de autorregulación, regulará la publicidad dirigida a los menores de 12 años, así como sus franjas de emisión, el modo de presentación de los productos y las labores de promoción, información y educación nutricional que pueden acompañarse al mensaje publicitario.

Por su parte, el Ministerio tiene previsto activar un mecanismo que le permita evaluar el impacto del código PAOS, sin descartar que pueda completarlo con el desarrollo de otras medidas de tipo normativo.

Según datos de Sanidad, durante las dos horas y media que los niños de entre cuatro y doce años pasan delante del televisor, ven una media de 54 anuncios publicitarios, lo que hace necesaria la puesta en marcha de un código de buenas prácticas en materia de publicidad infantil.

NO CULPABILIZAR A LOS PADRES

En cualquier caso, a juicio de María Neira es mejor evitar las medidas coercitivas, ya que entre otros factores no está demostrado científicamente que la publicidad de medicinas y alimentos sea la única responsable de la elección del consumidor. En este sentido, se pretende más bien encontrar alternativas positivas que transmitan hábitos alimentarios saludables y promuevan la práctica de actividad física regular.

No obstante, en el caso de la obesidad infantil, tampoco se trata de "culpabilizar a los padres" por tener niños obesos, sino de promover estilos de vida más saludables. Como ejemplo, Neira aconseja a los padres levantarse 20 minutos antes por la mañana con el fin de desayunar junto con sus hijos en el domicilio familiar y transmitirles pautas de alimentación adecuadas, así como hacer lo posible para "moverse un poco más" y evitar el "sedentarismo activo" de ver la televisión desde el sillón.

María Neira abogó también por emprender actuaciones en os comedores escolares, donde muchos niños comen cinco días a la semana durante ocho meses al año. Para la presidenta de la AESA, la hora del comedor es "un momento crítico que se desaprovecha" para transmitir las pautas adecuadas.

Los principales fallos que Neira ve en el actual modelo de comedor escolar son que el tiempo de la comida se "roba" al recreo, por lo que los niños comen rápido para salir lo antes posible; que suele ser un lugar "antilúdico" que invita poco a quedarse; y que los niños cuentan con "vigilantes" en lugar de "monitores" que les instruyan en hábitos saludables. "Hay que darle la vuelta a todo esto", dijo.

Neira explicó que actualmente el 80-90 por ciento del servicio de restauración que ofrecen los colegios es ofrecido por empresas de 'catering', que también se han comprometido a suscribir un convenio de mínimos que evite por ejemplo que determinados alimentos, como fritos empanados o rebozados, aparezcan con mucha frecuencia en los menús.