Crónica EEUU .- El FBI carece de medios para analizar más de 120.000 horas de posibles datos sobre terrorismo
El Departamento de Justicia pone de relieve las carencias del FBI para traducir y jerarquizar la información antiterrorista obtenida
NUEVA YORK (ESTADOS UNIDOS), 28 (del corresponsal de EUROPA PRESS Carlos López)
La Policía Federal estadounidense (FBI) posee más de 120.000 horas, grabadas desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, que contienen potencial información sobre terroristas, pero que el organismo gubernamental no puede analizar al carecer de medios para traducirlos, según un informe del Departamento estadounidense de Justicia.
Además, debido a problemas informáticos, los sistemas del FBI borran sistemáticamente grabaciones de Al Qaeda, de acuerdo con la información publicada hoy por el 'The New York Times', que cita el informe dirigido por el inspector general del Departamento de Justicia, Glenn A. Fine.
Fine destaca en su informe que numerosas grabaciones obtenidas por intervención telefónica de las autoridades norteamericanas no pueden llegar a ser traducidas y, lo que es peor, la continua llegada de información satura las actuales capacidades del FBI.
El informe del inspector general sobre el FBI destaca que este organismo encargado de luchar contra el terrorismo en territorio estadounidense, deberá hacer frente a "significativos retos de gestión" para lograr una rápida y adecuada puesta al día de sus servicios de traducción de documentos.
Según los datos revelados por este documento, no se trata únicamente de un problema de incapacidad para traducir la gran cantidad de material, sino que además carece de personal para realizar traducciones adecuadas y que estas se lleven a cabo lo antes posible.
FALTA DE CONOCIMIENTOS
Fine señala en su informe que, a pesar de que se supone que los lingüistas que trabajan para el FBI han superado las pruebas de nivel requeridas por el organismo, este requerimiento ha sido ignorado durante el último año.
El servicio de traductores del FBI contó con un presupuesto adicional de 48 millones de dólares a partir del 11 de septiembre de 2001. El número de trabajadores pasó de 883 en 2001 a 1.214 en abril de 2004, con un pronunciado incremento en el número de traductores de árabe, persa y otras lenguas consideradas cruciales en el contraterrorismo.
No obstate, y pese al esfuerzo realizado por la Administración del presidente estadounidense, George W. Bush, --que fijó este asunto como una de sus prioridades en su programa de lucha contra el terrorismo--, el informe de Fine revela que no se han eliminado los problemas en gestión y eficiencia que afectan al FBI.
El informe, en su mayor parte todavía clasificado, subraya la limitada capacidad de almacenaje de información en los sistemas, que implica que en muchas ocasiones se borre la información más antigua de forma automática para dar espacio a nuevos materiales, incluso información que no ha sido traducida.
TARDANZA EN LAS TRADUCCIONES
Las grabaciones de audio relativas a Al Qaeda son revisadas, en teoría, doce horas después de su interceptación. Sin embargo, el informe revela que en el 36% de 900 casos analizados esta normativa del FBI se incumplió. De hecho, 50 fichas sonoras de Al Qaeda tardaron un mes en ser traducidas.
Otra de las lagunas que destaca el informe del Departamento de Justicia es la incapacidad del FBI para determinar la prioridad del trabajo de traducción a medida que se incorpora nuevo material para evitar que se produzcan pérdidas, principalmente en lo relativo a la lucha antiterrorista y más en concreto Al Qaeda.
En el caso de las actvidades antiterroristas, el rotativo estadounidense señala que más de 123.000 horas de grabación de audio en lenguas asociadas habitualmente con el terrorismo no han sido traducidas desde los ataques del 11 de septiembre, el 20% del material total, según el informe.
Si se tienen en cuenta todas las lenguas, alrededor de medio millón de horas de cintas de audio --un 30% del material grabado-- no ha sido todavía traducido. Se trata de material obtenido por los servicios de inteligencia extranera en operaciones en territorio de Estados Unidos.