Crónica Cumbre Hungría.- Blair y Zapatero escenifican la división de la izquierda sobre Irak
La Cumbre Progresista pide una ONU fuerte y un sistema comercial y financiero que favorezca el desarrollo
BALATONOSZOD (HUNGRIA), 15 (de la enviada especial de EUROPA PRESS Carolina Jiménez)
Una decena de líderes de izquierda de todo el mundo se reunieron ayer y hoy en un enclave aislado -el lago Balatón, a dos horas de Budapest-- con el objetivo compartir ideas progresistas para hacer frente a los retos del siglo XXI pero, como sucede desde hace tiempo con todas las citas internacionales, la división de posturas sobre Irak acaparó toda la atención y dejó otros asuntos en segundo plano.
La brecha la escenificaron, durante la cena de trabajo de anoche, el primer ministro británico y más firme aliado de Washington en Europa, Tony Blair, y el presidente del Gobierno español, que se colocó en primera fila de los opositores a la guerra con su decisión de retirar las tropas la pasada primavera. Los dos expresaron "con claridad" sus divergencias sobre la guerra de Irak, lo que, además provocó una polarización de los asistentes, según informaron fuentes de varias delegaciones asistentes a la Cumbre.
El propio anfitrión, el primer ministro húngaro Ferenc Gyurcsani, calificó hoy el debate de anoche de "largo, muy apasionado, abierto e interesante", incluso "sorprendente" para alguien que como él acaba de llegar al Gobierno. Sin embargo, fuentes de la delegación española insistieron en que la conversación fue "relajada y cortés", aunque cada uno expresó sus posiciones con "claridad y nitidez".
"Es conocido a estas alturas que la posición de Tony Blair en torno a la intervención en Irak y la posición que yo he mantenido y mantengo son distintas, es evidente, y creo que eso no debe sorprender ni producir una especial preocupación. Estamos en el ámbito de la libertad de análisis y de la capacidad de discutir a fondo, como fue ayer por la noche", dijo hoy Zapatero en rueda de prensa, en la que insistió sin embargo en que ambos respetan sus posiciones.
El debate trataba sobre cómo afrontar los retos del siglo XXI y el nuevo orden internacional, y el jefe del Ejecutivo espanol consideró que la guerra en Irak fue un "tremendo error" y llamó a retomar el protagonismo de Naciones Unidas, frente a un Tony Blair que justificó la intervención.
Además, consideró necesario buscar una salida a la situación actual de Irak, mientras que Zapatero insiste en que sólo con un liderazgo de la ONU habrá perspectivas de democratización y progreso real.
Durante el debate todos los asistentes tomaran posiciones, aunque "con matices", según esta fuente, de modo que el presidente chileno, Ricardo Lagos; el sudafricano, Thabo Mbeki; y la primera ministra neozelandesa, Helen Clark, mientras Gyurcsani -su antecesor firmó el año pasado la 'carta de los ocho'-- expresó su respaldo al 'premier' británico.
Hoy, ni Blair ni Zapatero participaron en la rueda de prensa conjunta y final que ofrecieron los demás líderes, y donde sólo dieron pinceladas de sus encuentros a puerta cerrada, y refiriéndose en todo momento de manera general a la resolución de conflictos, reconstrucción en crisis humanitarias y nuevo orden internacional.
LEGALIDAD INTERNACIONAL
El primer ministro canadiense, Paul Martin, inició el debate sobre qué criterios deben aplicarse para decidir si la comunidad internacional debe enviar tropas. El presidente de Chile, Ricardo Lagos, destacó que la legitimidad de este tipo de intervenciones tiene que ser necesariamente "multilateral", y sólo puede venir de Naciones Unidas. Lo "esencial", dijo, es tener unas "reglas vinculantes" para todos que sirvan de guía a la hora de tomar una decisión.
Lagos defendió la intervención de los órganos regionales, como en los casos de Haití, donde la mayoría de cascos azules procede de países latinoamericanos; o el de Darfur, donde la Unión Africana ha asumido la responsabilidad de la misión de paz.
Por su parte, el primer ministro sueco, Goran Persson, reconoció la dificultad de compaginar la protección de los 'No se trata sólo de mandar tropas, porque cuando se vayan se necesitarán médicos, trabajadores de la construcción, policías' e hizo un llamamiento a todos los gobiernos a cumplir el objetivo de destinar el 0,7 por ciento del PIB a ayuda oficial al desarrollo. Suecia alcanzará el 1 por ciento en 2005.
Persson dejó patente también otro punto de discordia entre los etiquetados como progresistas, la política económica, ahora que un informe del Foro Económico Mundial -- "que no es una organización precisamente progresista", dijo-- ha colocado entre los 10 países más competitivos a todos los nórdicos (Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia), habitualmente criticados por sus altos impuestos.
"Los liberales dijeron que esto no era posible y estuvimos a punto de creerlos, pero gracias a Dios nbo caímos en la trampa", dijo Persson. "No se trata del nivel de utilización, sino de para qué se utiliza. Nosotros tenemos una baja inflación y un crecimiento por encima de la media de la UE y de la OCDE", añadió.
COMERCIO Y DESARROLLO
Ayer, Blair y el anfitrión de la Cumbre advirtieron, en un periódico húngaro, contra políticas sociales que minen el crecimiento y llamaron a reformas que creen un verdadero mercado interior. En su comunicado final, los líderes llamaron a la creación de un sistema de comercio que beneficie el desarrollo, a instituciones financieras que contribuyan a aliviar la carga de los países más pobres, a la inversión en capital humano, la lucha contra la discriminación por raza, género o clase, y a lsa movilidad social. Se comprometieron también en examinar por qué sus propios países no han cumplido los objetivos de desarrollo.
Estuvieron de acuerdo además en que dar a los ciudadanos estabilidad y seguridad frente a las amenazas -terrorismo, armas de destrucción masiva, conflictos regionales, degradación medioambiental y epidemias-- requiere unas Naciones Unidas fuertes y apoyaron los esfuerzos para "estabilizar Estados fallidos" y afrontar crisis humanitarias.
Al margen de la Cumbre, Zapatero tuvo ocasión de reunirse, además de con Blair, con el presidente chileno, Ricardo Lagos y el anfitrión Ferenc Gyurcsany, que hará pronto una visita oficial a España, anunció el jefe del Gobierno español. También se encontró con Thabo Mbeki, con el que abordó diversos problemas del continente africano -incluido el Sáha Occidental- y que será anfitrión de la Cumbre de 2005.
"Eso nos dará una oportunidad para hablar de los desafíos del desarrollo en Africa con más especificidad", entre ellos el sida, dijo Mbeki en la rueda de prensa final. "En el debate sobre la globalización hay que asegurarse de que traiga beneficios para todos, también para los que ahora no se están beneficiando", agregó.