Rallys.- Carlos Sainz se despide de Madrid con lágrimas en los ojos
"Este dÃa nunca se me olvidará"
Sebastien Loeb y Juan Pablo Montoya, invitados de lujo
MADRID, 28 (EUROPA PRESS)
El mejor piloto de la historia del Mundial de Rallys, Carlos Sainz, se despidió de la que fue su vida durante más de 20 años en el mejor escenario posible, las calles de su ciudad natal y con más de un cuarto de millón de personas tributando un merecido homenaje a un piloto que lo dio todo por un deporte al que siente verdadera devoción.
"Nunca, ni en el mejor de mis sueños hubiese imaginado que la última vez que iba a montar en un coche de competición lo iba a llevar por las calles de Madrid, me iba a pasear por el centro y con mi familia y mis amigos acompañándome", comentó el piloto.
En un escenario perfecto. Con la puerta de Alcalá de fondo y con la Cibeles de testigo de excepción, el bicampeón mundial (1990 y 1992) se enfundó por última vez en su vida el mono de competición y se subió a su Citröen Xara WRC para dejar sobre el asfalto de la madrileño calle de Alcalá su imborrable huella ante un público que vitoreaba cada una de las filigranas de Sainz.
El español antes de cubrir los últimos 400 metros de su vida quiso dar las gracias al público y a todo el mundo que hizo posible este homenaje. "Quiero dar las gracias a Citröen, a Madrid y a todos los que han venido hoy aquÃ. Este dÃa nunca se me olvidará. Voy a disfrutar cada minuto y cada segundo que quedaran grabados en mi memoria", sentenció el bicampeón del mundo.
Pero Sainz no estuvo sólo en uno de los dÃas más importantes de su vida. Junto al madrileño quiso estar presente su compañero de equipo y campeón del Mundo del 2004, Sebastien Loeb. El francés cautivó a los madrileños con una conducción endiablada y un manejo del volante sin parangón.
Loeb, gran amigo de Sainz, dio un recital de conducción y disfrutó como el que más del emotivo homenaje que recibió su compañero de equipo. Además, el francés no quiso perderse ni un solo detalle de la exhibición del madrileño y permaneció en su asiento viendo su evolución.
Además de Loeb, otra de las sorpresas del dÃa estuvo en la persona del colombiano y flamante fichaje de la escuderÃa McLaren-Mercedes, Juan Pablo Montoya. El piloto de Fórmula 1 quiso rendir un pequeño homenaje a una de las leyendas de la conducción y disfrutó como un niño del manejo del volante de Carlos Sainz.
CORRER EL DAKAR SOLO ASPIRANDO "A LO MAXIMO".
Durante la rueda de prensa concedida por Sainz antes de la exhibición en madrileño confirmó que estar al menos un año alejado de los circuitos y de la alta competición para poder disfrutar de sus hijos, de su esposa y de sus amigos.
"Ahora es importante e inteligente tomarse un periodo de reflexión y pensar en que voy a dedicar el tiempo del que voy a disponer. Tengo muchos proyectos de cara al futuro y me han llegado muchas ofertas y prefiero no tomar una decisión rápidamente. Asà que me tomaré una pequeñas vacaciones y disfrutará de mis hijos, de mi esposa, de mi familia y amigos", confirmó un emocionado Carlos Sainz.
Como no podÃa ser de otra forma, el madrileño habló sobre su posible participación en el Dakar 2006. Sainz no desmintió que en un futuro no muy lejano acuda a la llamada de Africa. "Correr el Dakar 2006 es una posibilidad. Si lo corro será en un equipo serio que aspire al máximo y que me dé la posibilidad de conocer el 'raids' al menos durante dos años. Es una carrera muy diferente a los rallys, yo lo veo más como las 24 horas de Le Mans que como el mundial de Rallys, pero sinceramente no lo conozco demasiado", sentenció.
Antes de que Sainz se subiese por última vez a su coche el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, hizo entrega al madrileño de una placa conmemorativa por su extensa carrera como piloto y por haber llevado el nombre de la ciudad que lo vio nacer hace ahora 42 años a lo largo del mundo.
Carlos Sainz devolvió el regalo al alcalde invitándolo a que se diera un par de vueltas con él a lo largo del recorrido. Gallardón aceptó gustoso la invitación y embutido en un mono con los colores de Citröen se subió junto con el madrileño en su coche.
Pero el momento más emotivo de la jornada se vivió cuando el piloto madrileño, en su última vuelta, se despidió con la mano del público que se dio cita a lo largo del recorrido. El español tras llegar a 'boxes' no pudo reprimir las lágrimas de la emoción y con la cara cubierta de lágrimas se bajó de su vehÃculo y con una sonrisa en los labios puso el punto y final a su carrera profesional.