Venezuela.- Moratinos asume su error, se disculpa y dice que no acusó a Aznar de apoyar el golpe, sino de legitimarlo
Considera "sobredimensionada" la polémica y pide al PP "sentido de Estado" para alcanzar un consenso en política exterior
MADRID, 1 (EUROPA PRESS)
El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Angel Moratinos, asumió hoy el "error" de haber realizado en un contexto inadecuado unas polémicas declaraciones sobre la relación del ex presidente Aznar con el golpe de Estado de Venezuela hace dos años. Moratinos se disculpó por ellas y dejó de paso claro que nunca acusó a Aznar de haber apoyado la intentona golpista, sino de no haberlo condenado, dándole así una legitimidad internacional.
"Asumo mi error y me disculpo. Este Gobierno tiene a gala reconocer sus errores ante los ciudadanos y corregirlos y eso hago en este instante sobre la oportunidad y el momento de mis afirmaciones que he demostrado ciertas", subrayó el ministro durante una esperada comparecencia en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso para aclarar sus afirmaciones realizadas hace nueve días en un programa de televisión.
En su exposición, destacó que "en ningún momento" acusó al anterior Gobierno español de "instigar o participar en la preparación y ejecución del golpe de Estado". "Mis palabras --argumentó-- deben entenderse en el sentido de que, por apoyar, quise y quiero decir que no condenó el golpe de Estado, que lo endosó y que le ofreció legitimidad internacional".
Moratinos llegó a la sala internacional del Congreso de los Diputados poco después de las once de la mañana y estuvo arropado por los tres secretarios de Estado de su Departamento y diputados del Grupo Socialista.
Por espacio de casi una hora, esgrimió documentación de los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, las hemerotecas y el diario de sesiones de la Cámara Baja para certificar la veracidad de sus afirmaciones.
Así, comenzó diciendo que no existe duda alguna de que en Venezuela se produjo un golpe de Estado, que la Junta Cívico Militar instigadora del golpe buscaba una transición de poder "con apariencia constitucional" y que el anterior Gobierno de España tomó la iniciativa de emitir un comunicado conjunto que pretendía "facilitar legitimidad internacional" al golpe.
Según recordó el jefe de la diplomacia española, España, que entonces ejercía la presidencia de turno de la UE, emitió una declaración en la que se eludía cualquier referencia al golpe y se mencionaba al Gobierno provisional, lo que contrasta con la declaración de condena del llamado 'Grupo de Río'.
La resistencia de Hugo Chávez, el ocultamiento del vicepresidente Cabello y la oposición del presidente y vicepresidente de la Asamblea Nacional "bloquearon" una transmisión de poderes de apariencia constitucional a los golpistas. Ello situó a Carmona fuera de la legalidad, prosiguió Moratinos.
A pesar de ello, y de haber sido informados con detalle por el embajador de España en Caracas y otras fuentes de que se trataba de un golpe de Estado, Moratinos apuntó que los entonces responsables del Ministerio de Exteriores dieron "instrucciones" al embajador para que se entrevistase con el presidente provisional, el golpista Carmona mientras estaba detenido el presidente constitucional, Hugo Chávez.
"El propio presidente Aznar respondió a la llamada de Carmona a pesar de saber que era un golpista", remachó el ministro. "Con ello he demostrado fehacientemente que mis tres afirmaciones son ciertas: que hubo un golpe de Estado, que el embajador Viturro recibió instrucciones y que el efecto de las mismas ayudaba a legitimar el golpe de Estado", resumió.
ERROR DE GESTION
Para el titular de Exteriores, solo cuando el golpe fracasó la "ambigüedad implícita" de los términos utilizados permitió que el mismo discurso sirviera para exigir a Chávez "diálogo y respeto de los derechos cívicos para los golpistas que acababan de violarlos".
Llegados a este punto, insistió en que en ningún momento se puede interpretar de sus palabras que el anterior Gobierno "instigase o participase" en la preparación o ejecución del golpe de Estado.
"Nunca dije eso. Afirmar lo contrario sería una calumnia", añadió el ministro, provocando gran revuelo en los bancos populares. "De todo lo anterior --apostilló-- se deduce que el anterior Gobierno cometió un error de apreciación y de gestión de la crisis en contra de la práctica y usos diplomáticos".
Una vez relatada la secuencia de los hechos sobre los que el ministro aseguró no haber mentido, añadió que, aun siendo ciertas sus afirmaciones, existe un "consenso general" en el país, que dijo compartir, y es que "el lugar para hacer esas afirmaciones no era el adecuado, ni el momento oportuno" y que sus palabras fueron desafortunadas".
COYUNTURA POLITICA
Por último, aludió a la coyuntura política en la que se ha producido la polémica y lamentó que el PP, lejos de buscar espacio para el consenso, arreció con sus críticas tras la cumbre iberoamericana de San José de Costa Rica. "Nunca existió por mi parte voluntad alguna de ofrecer la oportunidad de desatar una confrontación política en torno a este tema", admitió.
En su opinión, la política exterior se ha convertido en parte esencial del debate ciudadano y exige un "nuevo consenso" a partir de unos valores "democráticos y ciudadanos, entre ellos la verdad".
Recordó que, desde que asumió el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, ha ofrecido en todas sus intervenciones la voluntad de construir tal consenso que, desde el PP, ha sido contestado solo con rechazos. En este sentido apeló al "sentido de estado" del principal partido de la oposición para construir una política exterior de Estado.
"Asumo que he podido estar desafortunado en la forma. Me obliga a esta admisión a una exigencia ética, me lo exige también una adhesión incondicional al juego limpio político que dignifica la política con mayúsculas, en las antípodas de la política partidista", reiteró el ministro quien lamentó que sus declaraciones hayan sido aprovechadas para crear una polémica "sobredimensionada".
Por último, añadió que en todas sus responsabilidades siempre se ha guiado por su "compromiso con los valores democráticos, el respeto al otro y el diálogo, con humildad y sin rencor".