El violador de Barcelona que quedó en libertad por error es juzgado, reconoce los hechos, y vuelve a quedar en libertad
La fiscal pide 40 años y medio de cárcel para el acusado, pero no solicita su ingreso en prisión provisional
BARCELONA, 1 (EUROPA PRESS)
La fiscal solicitó esta tarde un total de 40 años y medio de cárcel para el acusado de violación e intento de homicidio que quedó en libertad el pasado 1 de noviembre a causa de un error, que está siendo investigado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). La Sección Segunda celebró hoy el juicio contra Tomás Pardo Caro, que actualmente se encuentra en libertad, tras pasar dos años en prisión preventiva. El juicio quedó visto para sentencia.
Durante la vista oral, celebrada en la Sección Segunda de la Audiencia de Barcelona, el acusado reconoció los hechos, y la fiscal rebajó de 42 años de cárcel a 40 años y seis meses su petición de prisión al considerar que no ha quedado acreditado el uso de la navaja en uno de los robos que perpetró.
El acusado se sentó en el banquillo para responder de un delito de agresión sexual, de intento de homicidio, dos delitos de detención ilegal, dos delitos de robo con violencia y una falta de lesiones.
Además de la pena de cárcel, la fiscal reclamó que el procesado indemnice a la primera víctima, M.M.A., con 1.740 euros y a la segunda, L.M.Q., con 6.000 euros.
Tras la celebración del juicio, la fiscal no solicitó el ingreso en prisión preventiva del agresor porque "ya no puede hacerlo", según explicaron fuentes judiciales a Europa Press. Las víctimas se encuentran protegidas policialmente desde que el acusado salió en libertad.
A LA CARRERA.
El imputado salió del Palacio de Justicia de Catalunya acompañado de dos jóvenes a la carrera, para evitar ser fotografiado y filmado por los medios de comunicación.
El procesado abordó a dos mujeres en octubre de 2002, en las localidades de Abrera y Martorell. A ambas víctimas, el acusado las abordó cuando salían del trabajo con la intención de robarles y aunque la primera de las mujeres pudo salir huyendo tras resistirse, la segunda fue víctima de todo tipo de vejaciones, ya que el procesado la ató a un árbol y la violó.
El primero de los hechos que se le imputan ocurrió el 24 de octubre de 2002, hacia las seis de la madrugada. El acusado se acercó a M.M.A. cuando salía de su trabajo, en el polígono industrial San Armengol, en el municipio de Abrera. Aprovechando que la mujer bajó la ventanilla de su coche, el acusado le propinó un puñetazo en el ojo y se apoderó de su mochila, según la fiscal.
Acto seguido, el procesado arrastró a M.M.A. fuera de su vehículo e intentó trasladarla hasta su coche, aunque no lo consiguió por la resistencia de la víctima. El forcejeo fue tan violento que el acusado se vio obligado a soltar la mochila para agarrar mejor a la víctima, que no paraba de gritar, hasta que el agresor se dio a la fuga.
A consecuencia de la agresión, M.M.A. sufrió una fuerte contusión en el ojo, de la que tardó en curarse dos semanas y le ha quedado como secuela una "neurosis postraumática con trastornos del sueño".
SEGUNDA AGRESIÓN.
Ese mismo día y tan sólo media hora más tarde, el acusado decidió actuar tras haber fracaso en su primer intento, según la fiscal. En esta ocasión se dirigió a la localidad de Martorell y abordó a L.M.Q.
colocándole una navaja en el cuello y obligándola a introducirse en el coche.
Tras llevarla hasta un paraje abandonado conocido como Can Coromines, el acusado ató a la mujer a un árbol con unas correas de persiana que llevaba preparadas y la desnudó cortándole la ropa. Luego, la violó en repetidas ocasiones y la obligó a practicarle una felación.
Una vez consumada la agresión sexual, el procesado desató a la víctima y la llevó hasta un las inmediaciones de un barranco y le clavó la navaja en el cuello, retorciéndole el arma con la voluntad, según la acusación pública, de fracturárselo. Luego, creyéndola muerta, la arrojó al foso.
Afortunadamente, la mujer salió con vida de la agresión, según declaró ella misma gracias a que "me hice la muerta". Según la víctima, "si no lo hubiera hecho, ahora estaría muerta". La mujer tardó casi dos meses en recuperarse y le ha quedado como secuela "un estado ansioso depresivo por shock postraumático".
VISTA ORAL.
Durante el juicio, el acusado reconoció que violó a la segunda de la víctima, y que intentó robar a ambas mujeres. Según su relato, "necesitaba dinero" porque tenía "deudas". En el momento en que sucedieron los hechos, el procesado, que trabajaba en una fábrica de persianas, se encontraba de baja. El acusado explicó que la noche anterior había ingerido "diacepán" y "éxtasis".
En cuanto al primero de los hechos, el procesado se justificó diciendo que le pareció "un golpe fácil" y que por eso decidió abordar a la víctima. El acusado reconoció haberle propinado un golpe pero negó que intentase introducir a la mujer en su vehículo.
En relación a la segunda de las mujeres, el acusado reconoció que su intención inicial era robarle, pero no supo explicar porque la retuvo y la violó.
Pese a que inicialmente, las víctimas habían solicitado declarar a puerta cerrada, finalmente comparecieron en audiencia pública. Ambas mujeres reconocieron los hechos. La primera víctima M.M.A. admitió que el acusado la golpeó y se apoderó de su mochila pero no intentó violarla. La segunda víctima M.L.Q ratificó las vejaciones a las que la sometió el procesado.